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The Out-Laws: Brosnan y Barkin salvan una comedia predecible

Veronica Loop
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Imagina esta escena: un hombre en traje de novio, sudando bajo el sol de justicia, corre por las calles de una ciudad mientras es perseguido por lo que parecen ser sus futuros suegros. No hay rastro de la típica comitiva nupcial, ni de los nervios previos a la boda, solo caos absoluto. Esta es la imagen que abre The Out-Laws (2023), dirigida por Tyler Spindel, una comedia de acción que intenta mezclar el humor absurdo con las convenciones del género de atracos. La premisa es sencilla pero intrigante: Owen Browning (Adam Devine), un empleado de banco meticuloso y obsesivo-compulsivo, está a punto de casarse con Parker McDermott (Nina Dobrev). Sin embargo, su vida se desmorona cuando el banco donde trabaja es asaltado por los famosos «Ghost Bandits» justo antes de la ceremonia. Lo peor llega cuando sus futuros suegros, Billy (Pierce Brosnan) y Lilly McDermott (Ellen Barkin), aparecen en la ciudad. Owen está convencido de que son los ladrones, pero ¿qué pasa si se equivoca?

Spindel, conocido por su trabajo en The Wrong Missy, intenta aquí equilibrar el humor absurdo con secuencias de acción más convencionales. La película funciona mejor cuando se centra en la dinámica familiar: Brosnan y Barkin roban cada escena que comparten, especialmente cuando interactúan con Devine. Brosnan, en particular, demuestra por qué sigue siendo un actor versátil; su interpretación de Billy McDermott oscila entre lo cariñoso y lo siniestro, recordando a sus papeles en Mamma Mia! pero con un toque más oscuro. Barkin, aunque menos expuesta, aporta la dosis necesaria de carácter para contrarrestar el exceso de comedia física de Devine.

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El problema es que el guion, escrito por Ben Zazove y Evan Turner, no aprovecha al máximo este elenco. Nina Dobrev como Parker McDermott, la prometida de Owen, tiene poco que hacer más allá de ser la voz de la razón. Su química con Devine es correcta, pero carece del chispeo necesario para vender una historia de amor creíble. Michael Rooker y Poorna Jagannathan, como agentes del FBI, aportan algo de diversión, pero sus personajes son tan unidimensionales que apenas dejan huella.

Donde The Out-Laws realmente tropieza es en su intento por ser una película de acción. Las secuencias de persecución y los tiroteos carecen de la tensión necesaria para mantener al espectador enganchado. Spindel opta por un estilo visual seguro, con planos amplios y cortes rápidos que priorizan la comedia sobre el suspense. Esto contrasta fuertemente con películas como The Killer (2023) de David Fincher, donde cada plano está cargado de intención y significado. En The Out-Laws, en cambio, la cámara parece contentarse con seguir los chistes y las peleas sin añadir capas adicionales.

El mayor error de la película es su tercer acto. Tras construir una premisa interesante—Owen convencido de que sus futuros suegros son ladrones—el guion opta por un giro predecible que desinfla cualquier suspense construido previamente. La resolución del conflicto principal se siente apresurada y poco satisfactoria, como si los escritores no supieran cómo cerrar la historia de manera coherente.

A quién va dirigida The Out-Laws? Probablemente a fans de comedias absurdas como Meet the Parents o The Hangover, pero incluso para ese público, la película puede resultar decepcionante. La mezcla de géneros no termina de funcionar, y aunque hay momentos divertidos, estos no son suficientes para compensar las deficiencias en el guion y la dirección.

Comparada con otras comedias románticas de acción recientes, como Shazam! (2019), The Out-Laws palidece. Mientras que Shazam! lograba equilibrar el humor con una historia emocional más profunda, esta película se queda en la superficie, sin profundizar realmente en ninguno de sus temas. La idea de explorar las tensiones familiares y los malentendidos es interesante, pero el guion no hace suficiente para desarrollar estos conflictos de manera significativa.

El tema central de The Out-Laws—la desconfianza entre familias—es un terreno fértil para la comedia, pero el filme no aprovecha este potencial. En lugar de explorar las razones detrás de los prejuicios de Owen o las motivaciones ocultas de Billy y Lilly, la película se conforma con situaciones cómicas superficiales. Por ejemplo, una escena en la que Owen intenta espiar a sus suegros mediante un dron podría haber sido un momento de tensión cómica inteligente, pero el guion no desarrolla suficientemente el conflicto emocional subyacente.

La dirección de Spindel es competente, pero carece del estilo distintivo necesario para elevar el material. Comparada con la dirección de Bong Joon-ho en Parasite (2019), donde cada plano está cargado de simbolismo y tensión narrativa, The Out-Laws se siente plana. Spindel no logra crear un tono coherente: oscila entre lo absurdo y lo serio sin encontrar un equilibrio satisfactorio.

El diseño de producción es otro aspecto que merece mención. Aunque el filme no tiene un presupuesto elevado, los escenarios y la ambientación son funcionales. La ciudad donde transcurre la historia parece un set genérico, lo que refuerza la sensación de que la película se conforma con lo básico en lugar de aspirar a algo más ambicioso.

La banda sonora es otro punto débil. A diferencia de películas como The Grand Budapest Hotel (2014), donde la música juega un papel crucial en la creación del tono y la atmósfera, The Out-Laws utiliza una partitura genérica que no añade nada al relato. Las canciones pop utilizadas durante las secuencias de acción tampoco logran elevar el nivel emocional o cómico de las escenas.

El elenco secundario, aunque limitado en pantalla, aporta algunos momentos memorables. Julie Hagerty como Margie Browning, la madre de Owen, y Richard Kind como Neil Browning, su padre, tienen una química palpable que añade calidez a la película. Sus interacciones con Devine son algunas de las más auténticas del filme, y sus escenas juntos destacan por su naturalidad.

El guion también tiene momentos de brillantez ocasional. Por ejemplo, la idea de Owen utilizando un dron para espiar a sus suegros es ingeniosa y aprovecha el humor físico de Devine. Sin embargo, estos momentos son demasiado escasos y no compensan las deficiencias en la estructura narrativa.

En términos de originalidad, The Out-Laws no aporta nada nuevo al género. La mezcla de comedia romántica y acción se ha visto antes en películas como Mr. & Mrs. Smith (2005) y Due Date (2010), pero estas películas logran un equilibrio más satisfactorio entre los dos géneros. The Out-Laws, en cambio, parece más interesada en los chistes fáciles que en desarrollar una historia coherente.

El ritmo de la película es otro aspecto problemático. Aunque la primera mitad mantiene un buen tempo, el tercer acto se siente apresurado y desordenado. La resolución del conflicto principal—la identidad de los Ghost Bandits—se revela de manera abrupta, sin el desarrollo necesario para que el público la acepte plenamente.

La fotografía de The Out-Laws es funcional pero carece de estilo distintivo. Spindel utiliza planos amplios y cortes rápidos para mantener el ritmo, pero esto resulta en una experiencia visual plana. Comparada con la cinematografía de Roger Deakins en 1917 (2019), donde cada plano está cargado de intención y significado, The Out-Laws se siente genérica.

El maquillaje y el diseño de vestuario son adecuados pero no destacables. Los trajes de los personajes principales—especialmente los de Brosnan y Barkin—son elegantes y apropiados para sus roles, pero no añaden nada significativo a la narrativa.

El uso del espacio en The Out-Laws es otro aspecto que merece atención. A diferencia de películas como No Country for Old Men (2007), donde el paisaje desértico se convierte en un personaje más, los escenarios de The Out-Laws son genéricos y no aportan nada al relato.

La edición de la película es competente pero carece del pulso necesario para mantener al espectador enganchado. Los cortes entre escenas son rápidos y eficientes, pero no logran crear un flujo narrativo coherente.

El sonido y los efectos especiales son funcionales pero no sobresalientes. Las secuencias de acción utilizan efectos visuales básicos que no logran convencer plenamente. El diseño de sonido es adecuado pero carece del impacto necesario para sumergir al espectador en la experiencia cinematográfica.

En resumen, The Out-Laws es una comedia de acción que tiene momentos brillantes gracias a su elenco, pero que tropieza en su intento por ser algo más que un simple vehículo para chistes fáciles. La dirección de Spindel es competente pero carece del estilo distintivo necesario para elevar el material. El guion no aprovecha al máximo el potencial del elenco y la premisa interesante, resultando en una película que se queda en la superficie sin explorar temas más profundos.

A pesar de sus deficiencias, The Out-Laws tiene algunos momentos memorables gracias a las interpretaciones de Brosnan y Barkin. Sin embargo, estos momentos no son suficientes para compensar las fallas en el guion y la dirección. La película se siente como un intento fallido de mezclar géneros sin lograr un equilibrio satisfactorio.

En términos de recepción crítica, The Out-Laws ha recibido reseñas mixtas. Algunos críticos han elogiado las interpretaciones del elenco principal, mientras que otros han criticado el guion y la dirección. La película no ha generado el mismo nivel de discusión o controversia que otras comedias recientes como Barbie (2023) o Oppenheimer (2023), lo que sugiere que no es una obra esencial del año.

Comparada con otras películas en el género, The Out-Laws palidece. Mientras que Shazam! logra equilibrar el humor con una historia emocional más profunda, esta película se queda en la superficie sin profundizar realmente en ninguno de sus temas. La idea de explorar las tensiones familiares y los malentendidos es interesante, pero el guion no hace suficiente para desarrollar estos conflictos de manera significativa.

En términos de audiencia, The Out-Laws probablemente apelará a fans de comedias absurdas como Meet the Parents o The Hangover. Sin embargo, incluso para ese público, la película puede resultar decepcionante. La mezcla de géneros no termina de funcionar, y aunque hay momentos divertidos, estos no son suficientes para compensar las deficiencias en el guion y la dirección.

En cuanto a su impacto cultural, The Out-Laws no parece ser una película que vaya a dejar una huella duradera. A diferencia de obras como Parasite o Past Lives, que han generado discusiones significativas sobre temas sociales y culturales, esta comedia se queda en lo superficial sin aportar nada nuevo al género.

En conclusión, The Out-Laws es una película que tiene sus momentos, pero que no logra elevarse por encima de las expectativas. A pesar de un elenco talentoso y una premisa interesante, el guion y la dirección no logran crear una experiencia cinematográfica memorable.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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