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Weapons, crítica: el terror que llega a Netflix con una idea brillante

Camille Lefèvre
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Todos los niños de una misma clase se levantan de la cama en el mismo minuto, abren la puerta de casa y echan a correr hacia la oscuridad. Todos menos uno. Esa es la premisa de Weapons, y es lo mejor de la película: una imagen tan sencilla y tan anómala que se queda clavada en la cabeza antes de que termine el primer capítulo. Zach Cregger, que la ha escrito y dirigido, sabe muy bien la fuerza de ese gancho, y se pasa algo más de dos horas dándole vueltas como a una piedra, para ver qué sale reptando de debajo.

Lo que sale es una buena película de terror, por momentos muy buena, y no el clásico instantáneo que anunció parte de su recepción. Weapons es ingeniosa, está bien interpretada y a menudo da miedo de verdad. También es una película cuya estructura entusiasma más que su destino. Las dos cosas son ciertas, y la segunda no anula la primera.

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Crítica de Weapons: una clase, un pupitre vacío y una sospechosa

El planteamiento es pura pesadilla de urbanización residencial. Los alumnos de una clase de tercero de primaria desaparecen de madrugada, todos la misma noche, y el único que queda es un niño callado llamado Alex (Cary Christopher). Su profesora, Justine Gandy (Julia Garner), se convierte en la primera sospechosa del pueblo casi por descarte: alguien tiene que ser el responsable, y ella es la única adulta que todos los niños desaparecidos tenían en común. Archer (Josh Brolin), un padre cuyo hijo está entre ellos, le exige unas respuestas que ella no tiene.

Cregger cuenta la historia por capítulos, y cada uno sigue a un personaje distinto a lo largo de los mismos días: la profesora, el padre, un policía (Alden Ehrenreich), un joven que malvive en los márgenes del pueblo (Austin Abrams), el director del colegio (Benedict Wong) y, por último, Alex. Los hechos se solapan, una escena entrevista desde un ángulo regresa desde otro y el cuadro se va armando pieza a pieza. Ese diseño de caminos cruzados recuerda más a Magnolia, de Paul Thomas Anderson, que a cualquier película de terror, y es lo más original de la propuesta después de la propia premisa.

El oficio es seguro. Larkin Seiple, director de fotografía de Todo a la vez en todas partes, filma de noche los céspedes y los porches del vecindario como si ya fueran escenarios de un crimen, y la música, que Cregger firma con Ryan y Hays Holladay, sabe cuándo quitarse de en medio. Cregger llegó al cine desde la comedia de sketches, como uno de los fundadores de The Whitest Kids U’ Know, y se le nota en el ritmo. Sabe que una carcajada y un susto se construyen igual, con preparación, pausa y remate, y Weapons va sobrada de las dos cosas, a veces dentro del mismo plano.

El reparto, y una sorpresa que acabó en el Óscar

Julia Garner interpreta a Justine como alguien difícil justo en aquello que la hace creíble: a la defensiva, algo imprudente, poco dispuesta a ser la heroína entrañable que la trama parece pedir. Brolin le da a Archer la furia seca y herida de un hombre que ha convertido el duelo en una investigación, y Ehrenreich pone buena parte del alivio cómico con un policía que no deja de complicarse la vida.

La interpretación que todo el mundo recuerda, sin embargo, es la de Amy Madigan como la tía Gladys. Le valió el Óscar a la mejor actriz de reparto, la única candidatura de la película, después de haberse llevado también el Actor Award. Contar más sobre Gladys sería destripar uno de los mejores momentos de la película. Al personaje conviene llegar sin saber nada, y Madigan hace que cada minuto en pantalla pese.

Dónde flaquea Weapons

La estructura por capítulos que hace tan absorbente la primera hora también tiene un precio. Cada nuevo punto de vista obliga a repetir parte de lo que ya hemos visto, y en los últimos capítulos la repetición empieza a parecer más un mecanismo que una revelación. El misterio pesa más mientras no se explica, y la película acaba explicando bastante más de lo que necesita. El tramo final cambia el miedo lento y callado del arranque por algo más ruidoso y convencional. Entretiene, y el público para el que Cregger la ha hecho lo celebrará, pero la pregunta con la que se abre es más grande que la respuesta que da.

Nada de eso impidió que Weapons se convirtiera en uno de los acontecimientos del terror de su año. Recaudó unos 270 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de alrededor de 38 millones, reunió en torno a un 93 % de críticas positivas en Rotten Tomatoes y también convenció al público, aunque con algo menos de fervor que a la crítica. Además del Óscar de Madigan, se llevó el Critics’ Choice a la mejor peluquería y maquillaje, y hay en desarrollo una precuela centrada en Gladys.

Cary Christopher como Alex, el único niño que queda en su clase, pegado a una puerta en Weapons
Cary Christopher como Alex en Weapons. Imagen: New Line Cinema / Warner Bros. Pictures

Dónde ver Weapons: HBO Max, Netflix y digital

Producida por New Line Cinema y estrenada por Warner Bros. Pictures, Weapons llega a Netflix en España el 24 de octubre de 2026, justo a tiempo para Halloween, tras su paso por HBO Max. En Estados Unidos está disponible en HBO Max desde octubre de 2025. También se puede comprar o alquilar en las principales tiendas digitales. La oferta en streaming cambia de un país a otro, así que conviene comprobar los servicios de cada mercado.

Nuestra nota es un 7 sobre 10: una película de terror bien hecha y original, con una gran idea y el arrojo de levantar una película entera sobre ella, aunque el final no esté a la altura del arranque. Puede que muchas cosas de Weapons se olviden, pero no la imagen de esos niños corriendo en mitad de la noche con los brazos abiertos, como si jugaran a ser aviones.

Dirección

Zach Cregger
Photo via The Movie Database (TMDB)

Zach Cregger

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

  • Cary Christopher — Alex

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