Baloncesto

Atlanta Dream fuerza el primer séptimo partido en unas Finales WNBA con lleno a mediodía

Jack T. Taylor
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Allisha Gray había pasado buena parte de las Finales de la WNBA tratando de jugar pese a una lesión en la mano izquierda y buscando formas de contribuir que no dependieran de su tiro. Con Atlanta a una derrota de poner fin a la temporada, recuperó el acierto. Cuando encestó su último triple desde la esquina, en el minuto final, se volvió hacia las gradas y rugió; quienes recibieron su grito habían reorganizado su jornada laboral para estar allí.

Los Atlanta Dream derrotaron a las Golden State Valkyries, igualaron la serie y forzaron un partido decisivo en las Finales de la WNBA por primera vez en la historia de la liga. Los tiros serán el eje de todas las crónicas, y con razón. La otra mitad de la historia es el público: un partido entre semana a la hora de comer, un pabellón de la NBA que los Dream todavía no consideran su casa y, aun así, todas las localidades agotadas.

Un público que hace tres años no existía

El jueves, en el State Farm Arena, el marcador final fue 80-69. Gray anotó 23 puntos con un 8 de 12 en tiros de campo y un 5 de 7 en triples. Rhyne Howard sumó 21 y Angel Reese firmó otro doble-doble. Atlanta anotó seis de sus ocho triples en el primer cuarto, se puso 32-15 al término del periodo y llegó al descanso con 46-26; antes de la reacción tardía de Golden State, la ventaja alcanzó los 25 puntos. Gabby Williams anotó 26 para las Valkyries.

Associated Press señaló que los Dream apenas promediaron 3.000 espectadores por noche durante la temporada de 2023 y que, desde entonces, se han situado entre los últimos de la liga en asistencia como locales. Su pabellón habitual, el Gateway Center Arena, en la localidad suburbana de College Park, tiene capacidad para unos 3.500 espectadores. Para las Finales, la liga trasladó los partidos como locales de Atlanta al centro de la ciudad, al pabellón de los Hawks, con más de 17.000 plazas, y los aficionados agotaron las entradas para los partidos 3, 4 y 6. Cuando salieron a la venta las entradas para el sexto partido, se vendieron más de 10.000 en los primeros 90 minutos, según contó al AP un portavoz de los Dream.

El problema era la hora. Los Hawks tenían esa noche un partido en casa contra Cleveland que no se podía cambiar, así que el sexto encuentro empezó un jueves a las 12:30 h de la Costa Este. Antes del partido, el entrenador Karl Smesko dijo que sentía pena por quienes no podrían asistir: «Espero que todo el mundo pueda verlo de algún modo y sé que para algunas personas no es realista: tienen trabajo y no podrán venir». El alcalde de Atlanta, Andre Dickens, pidió a los docentes y empleadores de la ciudad que «fueran comprensivos» con quienes vieran el partido durante su jornada laboral, informó Atlanta News First. El pabellón se llenó.

Las jugadoras ya se habían dado cuenta. Después de que se agotaran las entradas para el tercer partido, Reese dio las gracias a los aficionados que habían ido «una noche de colegio, cuando al día siguiente tienen que trabajar». Howard fue más allá: «La ciudad de Atlanta, estoy segura de que, si el estadio fuera más grande, también se llenaría. Porque eso es lo mucho que significamos para la ciudad». El jueves, las jugadoras de los Dream no pararon de agitar los brazos hacia las gradas para animar al público, y cuando Reese anotó un triple a mitad del último cuarto, escribió Swish Appeal, el pabellón estalló.

La jugadora que no pensaba volver a casa

Gray se lesionó varios dedos de la mano izquierda en el primer partido de las semifinales y necesitó lo que ESPN describió como una intervención menor; su tiro se resintió. «Estoy totalmente concentrada. Es el sexto partido: ganar o irse a casa», dijo a ESPN. «No quería irme a casa». En defensa, como principal defensora, limitó a las Valkyries a un 2 de 17 en tiros y añadió tres tapones.

Reese había hablado con ella en el vuelo de vuelta a casa después de la derrota en el quinto partido. «Puede que le duela, pero no se le nota», dijo Reese, sentada junto a Gray, que llevaba una bolsa de hielo sobre la mano izquierda. Smesko dijo que lo primero que el cuerpo técnico les dijo a las jugadoras en el vestuario fue lo orgulloso que estaba de Gray.

Un primer título, gane quien gane

Gane quien gane el sábado, la WNBA coronará a una campeona inédita. Las Valkyries están solo en su segunda temporada. Los Dream llegaron a las Finales en 2010, 2011 y 2013 y perdieron las tres, recordó ClutchPoints. En el banquillo de Golden State está Tiffany Hayes, que jugó en Atlanta de 2012 a 2022; después de que se agotaran las entradas para el tercer partido, dijo que estaba «contenta de que todo el mundo viniera y mostrara su apoyo al baloncesto femenino».

El séptimo partido empieza el sábado 31 de octubre a las 20:00 h (hora del Este) en el Chase Center de San Francisco, el pabellón que las Valkyries llaman Ballhalla. Golden State lleva un balance de 2-1 en casa en esta serie. ESPN destaca el dato que ha decidido la eliminatoria hasta ahora: Atlanta ha ganado los tres partidos en los que ha anotado más de 70 puntos.

Los Dream ya han firmado su compromiso para la próxima temporada: el 6 de octubre, la franquicia anunció que disputará todos sus partidos como local en el State Farm Arena a partir de 2027. El público que llenó el pabellón a la hora de comer ha dejado claro que hay sitio para uno más grande. El sábado decidirá si los Dream llevan hasta allí una pancarta de campeones.

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