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Declan Rice lidera las asistencias de la Premier League sin un solo balón parado: Arteta le pidió más

Jack T. Taylor
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El balón fue hacia la derecha, donde estaba Noni Madueke, y Declan Rice lo acompañó. Se desdobló por fuera, por ese carril que un mediocentro defensivo suele tener la misión de proteger, no de atacar. Puso un pase raso y potente al área y Kai Havertz apareció en el segundo palo para rematarlo.

Fue el único gol del partido. Le dio al Arsenal su primera victoria liguera en Anfield desde que Mikel Arteta aún jugaba en el centro del campo del equipo y colocó a Rice al frente de la clasificación de asistencias de la Premier League. Ninguna de las suyas ha llegado a balón parado, algo curioso en un jugador que se hizo un nombre con su pierna derecha en este tipo de jugadas. Rice no se está limitando a jugar bien. Se ha convertido en un futbolista distinto y atribuye el cambio a una conversación con su entrenador antes de que empezara la temporada.

Una conversación sincera

«Creo que el entrenador tuvo una conversación muy sincera conmigo al comienzo de la temporada y sigue pensando que puedo dar más con esta camiseta y por este club», contó Rice a Sky Sports después de la victoria por 1-0.

No es algo que se suela decirle a un jugador que, como Rice, acababa de ganar el título y había sido la columna vertebral del equipo de Arteta. Había llegado del West Ham United en 2023 por 105 millones de libras, una cifra récord en el fútbol británico en aquel momento, para cumplir precisamente ese papel. La mayoría de los entrenadores protegería a un jugador así, lo mantendría en su puesto y no le pediría más. Arteta le dijo que aún había margen para crecer, y Rice podría habérselo tomado como un insulto. Se lo tomó como una tarea.

No ha explicado qué significaba ese «más». Sus cifras hablan por él. Rice suma cinco asistencias en nueve jornadas de Liga, todas en jugada, una más que Pascal Gross y Evanilson. Ya ha igualado el total de toda la temporada pasada, cuando apenas acaba de empezar el curso. Para alguien que aprendió a jugar como escudo por delante de la defensa, esto supone un cambio de hábitos, no una buena racha. Un mediocentro defensivo aprende a mirar por encima del hombro antes de avanzar. Ahora Rice es quien se incorpora al ataque y deja que otro se ocupe de cubrirle.

La pierna derecha, sin balón parado

Hay cierta ironía en el origen de sus asistencias. El resto de Europa descubrió lo que podía hacer la pierna derecha de Rice en abril de 2025, cuando marcó dos goles de falta directa contra el Real Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions League. El Arsenal también cimentó su lucha por el título en ese tipo de recursos. Marcó 25 goles a balón parado en su camino hacia el campeonato: el arma de un equipo entrenado para imponerse en los pequeños duelos.

Esta temporada, sin embargo, las jugadas a balón parado han perdido eficacia. El gol de Ezri Konsa contra el Everton fue el primero del Arsenal en la Premier League tras una acción de este tipo, y Arteta admitió que el equipo estaba «decepcionado» por no haber marcado antes así. El peligro tenía que llegar por otra vía. Buena parte ha nacido de las conducciones de Rice, que avanza con el balón en vez de quedarse junto a él para ejecutar la falta.

«Todos conocemos su pierna derecha», dijo Havertz después. «Hoy estaba ahí: un desdoblamiento brillante y un centro perfecto. Para mí fue un remate fácil a puerta vacía». Y añadió: «El 90 % del gol es mérito de este hombre». El tanto elevó a Havertz a 46 goles en la Premier League y le permitió superar a Ilkay Gündogan como máximo goleador alemán de la competición. En la entrevista posterior al partido, se dedicó a dar el mérito a otro.

Un fallo y, después, la carrera

Hay un detalle que es fácil pasar por alto al ver las repeticiones. Un minuto antes del gol, Rice probó suerte desde fuera del área y mandó el balón alto y desviado. Cada jugador reacciona de una manera ante un fallo así. Algunos retrasan su posición durante los minutos siguientes y optan por jugar sobre seguro. Rice volvió al ataque de inmediato.

La jugada del gol empezó con un error en el otro extremo del campo. El pase de Alisson Becker a Jérémy Jacquet dejó al joven central sin opciones de conservar el balón; el Arsenal lo recuperó y lo llevó hacia la derecha, donde se asociaron Madueke y Rice. Rice explicó que el desdoblamiento estaba preparado. «Habíamos hablado de los desdoblamientos antes de este partido y le dije a Havertz que atacara el área con mucha agresividad. Y allí estaba», contó. Planear una carrera es una cosa. Hacerla en Anfield, a toda velocidad, con el público encima y el fallo aún reciente, requiere sangre fría.

Cuatro días después de Fleetwood

El contexto hizo que la victoria tuviera aún más valor. El Arsenal llegó a Merseyside directamente desde una de las noches más duras de la historia reciente del club. El martes anterior, un equipo con nueve cambios empató 1-1 en casa del Fleetwood Town, de League Two, y perdió 5-3 en la tanda de penaltis. El resultado convirtió al Arsenal en el primer vigente campeón de la Premier League eliminado de la Copa de la Liga por un equipo de la cuarta categoría. Rice no jugó. Tuvo que ver lo ocurrido y después liderar la reacción.

La respuesta fue una actuación forjada a base de sufrimiento. El Liverpool tuvo más el balón, disparó 17 veces y colgó 33 centros al área, pero no logró enviar ni un solo remate entre los tres palos. Era la primera vez que el Liverpool acababa un partido de la Premier League en casa sin probar al portero, y David Raya no tuvo que hacer ninguna parada. Antes del pitido inicial, el Arsenal había perdido ocho de sus 13 visitas ligueras anteriores a Anfield y solo había dejado su portería a cero una vez en 27 partidos. Rice, que había creado el gol, dedicó el resto del encuentro a ayudar a defender la ventaja.

«Este estadio te hace esto», dijo. «No deja de lanzarte oleadas y más oleadas de ataques, y tienes que resistir». Arteta habló de unos jugadores que «disfrutaban de la misión» y de cómo un partido «puede llevarte a lugares muy duros, pero cuatro días después tienes la oportunidad de hacer algo realmente histórico». Fleetwood fue ese lugar duro. Anfield fue donde lograron salir de él.

Lo que no dice

Rice no quiso dejarse llevar al hablar de la clasificación. La victoria situó al Arsenal tres puntos por delante del Manchester City en lo más alto, con 24 puntos en nueve partidos: ocho victorias y una derrota. Cuando le preguntaron si era un momento importante en la lucha por el título, dijo que no. «He aprendido que solo puedes tomarte en serio la clasificación en febrero o marzo», afirmó. Suena a alguien que ya ha vivido una lucha por el título y sabe lo larga que es la temporada. También sabe que una buena tarde de domingo en otoño no decide nada.

Sus palabras también apuntan a lo que está cambiando en él. Un jugador que ha ganado la Liga y cree haber llegado a la cima hablaría del resultado. Rice habla de la próxima tarea y de una conversación en la que su entrenador le dijo que aún podía mejorar. Por ahora, el rasgo que define su temporada es que no ha tratado la cima como un lugar donde detenerse. Es un fijo de la selección inglesa y campeón, y podría haberse limitado a hacer lo que ya le había dado resultados. En vez de eso, sigue ampliando su repertorio, y el desdoblamiento en Anfield es la prueba más clara hasta la fecha.

El calendario no da tregua. El Arsenal viaja a Praga para enfrentarse al Slavia en la Champions League y después recibe al recién ascendido Hull City. A partir de ahora, los equipos se prepararán para las incorporaciones de Rice desde el centro del campo, y él tendrá que seguir encontrando nuevas maneras de hacerles daño. Arteta ya le ha dicho que espera más.

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