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Sir Alex Ferguson admite que estaba «aterrado»: la hemorragia cerebral le robó la voz

Jack T. Taylor
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Sir Alex Ferguson dirigía el Manchester United con la voz. Las charlas al equipo, sus estallidos de furia en la banda, las reprimendas en el vestuario famosas por el «tratamiento del secador»: todo el repertorio de uno de los mandatos más laureados que ha conocido el fútbol salía de su boca. Por eso, lo más revelador que ha dicho en años no es que tuviera miedo de volver a Old Trafford después de una operación cerebral. Es que, durante un tiempo, no pudo decir nada en absoluto.

La cobertura se ha centrado en el miedo y en la ovación en pie, y parte de ella lo presenta como un nuevo susto de salud. No lo es. Ferguson echó la vista atrás, en una larga entrevista con BBC Breakfast con motivo de la publicación de unas nuevas memorias, para recordar los meses posteriores a su hemorragia cerebral. Lo que describió fue a un competidor despojado del arma en la que siempre más había confiado.

«Me había quedado sin voz; no podía hablar», contó al programa. «Fue un momento aterrador. Recuerdo que mis nietos vinieron a verme y yo me había quedado sin voz». El camino de vuelta fue casi infantil. Un terapeuta le pidió que escribiera los nombres de pájaros, animales y ríos, y las palabras fueron regresando. Sobre la mesa, delante de él durante la entrevista, había un viejo cuaderno con las palabras que solía lanzarles a sus jugadores, entre ellas Montgomery y Churchill. También aparecía en la lista, para su propia diversión, Paul Ince. «No conseguía librarme de él», se rio.

Después llegó Old Trafford. Cuatro meses después de la operación de urgencia, ocupó su asiento en el palco de directivos para un partido de la Premier League contra el Wolves, con su esposa Cathy a su lado, y el estadio se puso en pie para recibirlos. «Estaba aterrorizado», dice ahora. «Ojalá pudiera decir que estaba tranquilo. No lo estaba». Recordó que Cathy estuvo a punto de echarse a llorar. «Cuando nos sentamos, me dijo: “Es fantástico”».

Compárese con lo que dijo aquel día. En declaraciones al canal del propio club antes del comienzo del partido, en 2018, Ferguson se limitó a reconocer que estaba «un poco nervioso, para serte sincero; quizá algo tenso, la verdad», porque su último partido había sido contra el Arsenal, allá por abril. Ocho años después, «un poco nervioso» se ha convertido en «aterrado». Ahí está la historia. La BBC todavía lo presenta como uno de los entrenadores más feroces y explosivos que ha dado el fútbol, y ahora ese hombre está dispuesto a ponerle nombre al miedo, sin rodeos, en un programa matinal.

También queda más claro qué era lo que temía. Para cuando sufrió la hemorragia, a los 76 años, llevaba cinco retirado, después de ganar 38 trofeos en 26 años en el United, según el recuento de la BBC (PA cifra en 36 los grandes títulos). Y, aun así, según informa la BBC, no sabía cómo lo recibirían los aficionados. Para un entrenador cuya autoridad se basaba en tener la última palabra, el palco de directivos no le ofrecía nada que decidir. Solo podía sentarse y dejar que el público dictara sentencia.

El libro que está promocionando, Games of My Life, escrito junto a Sir Michael Moritz y publicado por Macmillan el 8 de octubre, cuenta la historia de 21 partidos que lo marcaron, empezando por una final de copa escolar que ganó con el Govan High School en 1955, a los 13 años. La entrevista se detiene en otro encuentro: frustrado como suplente del equipo reserva del St Johnstone, había rellenado en secreto los formularios para emigrar a Canadá sin decírselo a sus padres, hasta que un brote de gripe lo llevó al once en Ibrox y marcó un hat-trick contra el Rangers. «Les diría esto a los jóvenes», afirma. «No dejéis pasar la mayor oportunidad de vuestra vida. Se trata de reconocerla».

A tres meses de cumplir 85 años, dice que se encuentra «bastante bien, a pesar de pequeñas lesiones». Cathy, el «pilar de fortaleza» del club durante su carrera, murió en 2023, cinco años después de aquella tarde en el palco de directivos.

Según la propia descripción de Macmillan, la selección llega hasta la victoria del United en la FA Cup de 2024, más de una década después de que dejara el banquillo. El hombre que nunca permitió que nadie decidiera un partido por él ha elegido, entre los encuentros que definieron su vida, uno que solo pudo contemplar.

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