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Zizou Bergs tumba a Carlos Alcaraz en el Masters de Shanghái un año después de admitir que idolatraba demasiado a Djokovic

Jack T. Taylor
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Zizou Bergs siempre ha sabido quién era el rival que le había ganado antes incluso de que se diera cuenta cualquier otra persona en la pista. No era el saque ni el golpe de derecha que volvía desde el otro lado de la red. Era el nombre que aparecía junto al suyo en el cuadro. El belga lo ha reconocido en más de una ocasión: siente demasiado respeto por los mejores del circuito y, en los momentos decisivos, eso le juega en contra.

Contra Carlos Alcaraz, en el Masters de Shanghái, no ocurrió. La sorpresa se recordará por sus consecuencias, porque la eliminación de Alcaraz asegura a Alexander Zverev el número uno al final del año, y ese fue el titular que difundieron las agencias. Pero el verdadero cambio se produjo en el jugador que dio la campanada. A Bergs le rompieron el saque cuando servía para lograr la mayor victoria de su vida, justo en el momento en que antes solía imponerse el respeto reverencial, y aun así cerró el partido.

El problema del respeto

La historia empieza en el mismo escenario, un año antes. Bergs alcanzó en Shanghái sus primeros cuartos de final de un Masters 1000 y se enfrentó a Novak Djokovic, a quien había visto jugar desde niño. El día anterior sufrió una intoxicación alimentaria y perdió. Después contó a Sporza lo que le había pasado por la cabeza. «Cuando te enfrentas a él de verdad y han pasado unos cuantos juegos, empieza a meterse en tu cabeza», dijo en neerlandés. Y añadió, dirigiéndose a medias a Djokovic y a medias a sí mismo: «Tío, tengo que dejar de idolatrarte».

No lo presentó como un defecto personal. «Ese respeto que solemos tener en Bélgica puede jugar en nuestra contra en momentos así», dijo. «Tengo que aprender a gestionarlo mejor mentalmente». Tras vencer a Alcaraz, volvió sobre el mismo asunto y explicó a los periodistas que siente demasiado respeto por los mejores jugadores y que eso forma parte de su cultura. Al recordar el partido contra Djokovic, dijo que había estado jugando contra el nombre de su rival, en vez de contra el jugador, según informó Sky Sports.

El momento de la prueba

El primer set no le dio motivos para temer. Bergs rompió el saque de Alcaraz para ponerse 6-5, su segundo break del set, y se llevó la manga en su cuarto punto de set, cuando el golpe del español se quedó en la red. En el segundo volvió a romper para ponerse 6-5 y se dispuso a sacar para ganar el partido. Ahí es donde, según él mismo ha contado, el viejo Bergs vuelve a dejar que se cuele el nombre del rival al otro lado de la red. Alcaraz recuperó el break y le llevó al desempate.

Bergs se puso 4-2. Alcaraz igualó a 4-4. Bergs se llevó los tres últimos puntos y cerró el partido en su primera bola de partido, con su noveno ace: 7-5 y 7-6(4) en dos horas y tres minutos. «Estoy muy contento con cómo he gestionado el desempate», dijo. «Nunca es fácil que te rompan el saque cuando estás sacando para ganar el partido».

Las estadísticas respaldan su sangre fría. Consiguió 24 golpes ganadores, por los 16 de Alcaraz, ganó el 79 % de los puntos con su primer saque, según los datos de la ATP, y rompió tres veces al número 3 del mundo. Después pronunció una frase que un año antes no habría podido decir: «Siento que ahora sí puedo ganar a estos jugadores. No solo puedo jugar contra ellos, sino que puedo ganarles».

El largo camino hasta esa frase

Bergs tiene 27 años, es de Lommel y lleva el nombre de Zinedine Zidane. Nunca fue un prodigio. Debutó en el circuito con una invitación en Amberes en 2020 y se abrió camino en los torneos Challenger, donde ganó ocho títulos. Se acostumbró a jugar las fases previas: ganó el Challenger de Ilkley de 2022 como clasificado, lo que le valió una invitación para Wimbledon y su debut en un Grand Slam; superó la fase previa de Roland Garros en 2024 y llegó a tercera ronda, y alcanzó la final de Auckland en 2025 tras clasificarse. Una rotura de ligamento en la muñeca izquierda le tuvo varios meses de baja en 2023.

Su primer título del circuito llegó este mismo verano en Eastbourne, donde se convirtió en el primer belga en ganar un título de la ATP sobre hierba. En agosto alcanzó el mejor puesto de su carrera, el número 33. Alcaraz, que había ganado el Abierto de Japón la semana anterior, llegaba en busca de su noveno título de Masters 1000 y del primero de una temporada marcada por las lesiones. Había ganado el único enfrentamiento anterior entre ambos en el circuito. Por ranking, esta es la mayor victoria de la carrera de Bergs.

Lo que queda decidido y lo que no

La consecuencia que encabezó las noticias es real. Con la temporada de Jannik Sinner acabada por un problema en la rodilla y Alcaraz ya eliminado, Zverev terminará 2026 como número uno del mundo por primera vez y será el primer alemán en conseguirlo. Lo calificó de «sueño hecho realidad».

La tarea de Bergs aún no ha terminado. En octavos le espera Tommy Paul, después de que el estadounidense derrotara al vigente campeón, Valentin Vacherot, por 6-4 y 6-2. Para igualar la actuación del año pasado y volver a los cuartos de final, Bergs también tendrá que ganar ese partido. Hace un año se marchó de esta pista diciéndole a un ídolo que dejara de meterse en su cabeza. Esta vez le rompieron el saque en el peor momento posible y siguió adelante. Ese instante dice más sobre el rumbo de su carrera que el resultado final.

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