Música

Taylor Swift: “Le disteis a The Life of a Showgirl la mayor primera semana de un álbum en la historia”

Alice Lange
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Cuando Taylor Swift quiere vender, casi nunca recurre al lenguaje de un equipo de marketing. Se dirige a vosotros. Antes de añadir cuatro canciones nuevas a su duodécimo álbum de estudio con The Life of a Showgirl: The Encore, se saltó por completo el discurso prefabricado y habló a la única comunidad ante la que su negocio ha rendido cuentas de verdad: los fans que convirtieron el disco en el álbum que más rápido se ha vendido en la historia. En un mensaje de Instagram del que se hizo eco Billboard, les atribuyó el mérito:

«Hace aproximadamente un año, hicisteis algo realmente inimaginable… conseguisteis que The Life of a Showgirl tuviera la mayor primera semana de ventas de un álbum de la historia».

Volved a leerlo y fijaos en lo que consigue la gramática. No dice que el álbum se vendiera; dice vosotros conseguisteis. Un resultado comercial —el tipo de cifra más fría que un sello discográfico sabe celebrar— se transforma, en una sola frase, en un acto de devoción colectiva: algo que el público hizo, en lugar de algo que le vendieron. Esa inversión es el recurso más antiguo y certero del manual de Swift, y explica exactamente por qué el anuncio de una reedición deluxe se percibe como un regalo de agradecimiento y no como una prolongación de la campaña de ventas.

Las cifras que respaldan la frase son lo bastante contundentes como para sostener la afirmación. The Life of a Showgirl debutó con 4,002 millones de unidades equivalentes de álbum en Estados Unidos, la mayor primera semana jamás registrada; después se mantuvo en lo más alto del Billboard 200 durante doce semanas no consecutivas y terminó siendo el álbum más vendido del mundo en el año, según la IFPI. Producido junto a Max Martin y Shellback en Estocolmo, con Sabrina Carpenter en el tema que da título al disco, era una máquina diseñada para dominar, y lo hizo.

Lo que complica ese agradecimiento es la historia que hay detrás de la edición deluxe. Durante la campaña de lanzamiento original del álbum, Swift descartó la idea de publicar ediciones con canciones extra; The Encore supone un discreto cambio de postura, y no todos los oyentes dejaron pasar el giro. Al reseñar la edición ampliada, Aisling Murphy, de The Globe and Mail, reconoció que «seguía molesta porque Swift se hubiera desdicho de su fanfarronada de “nada de edición deluxe”» de la primera campaña, aunque admitió que las cuatro canciones nuevas —con Patient Zero y Babylon como momentos destacados— dan forma a un álbum más logrado, que quizá debería haber llegado así desde el principio.

Las dos cosas pueden ser ciertas, y ahí está la clave. El viaje a Suecia con sus colaboradores y las canciones que, según ha contado, nacieron de la gratitud por la respuesta del público no suenan a cinismo, porque el afecto es auténtico. Pero ese afecto también es el mecanismo. Swift lleva toda su carrera borrando la distancia entre comercio e intimidad hasta hacer imposible separarlos: las regrabaciones, las canciones inéditas guardadas en la cámara acorazada y los lanzamientos sorpresa funcionan con la misma corriente de «tú y yo contra la industria». Cuando dice vosotros conseguisteis, lo dice en serio y, al mismo tiempo, sabe perfectamente qué le permite conseguir.

Así que el disco que ya tenía la mayor semana de debut de la historia disfruta ahora de un segundo acto, gracias a una frase que hace que comprarlo parezca recibir un agradecimiento. La era termina cuando ella dice que termina, y todavía no lo ha dicho.

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