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Candela Peña, la actriz que llegó a Netflix con treinta años de razón

Penelope H. Fritz

El personaje que mejor encarna Candela Peña es el de la mujer que lleva décadas sosteniéndolo todo y decide, por fin, no hacerlo. Es un trazo que recorre Princesas, La boda de Rosa y su composición de Rosario Porto en El caso Asunta —un personaje vaciado de simpatía de forma tan deliberada que la actriz tuvo que reconstruirlo desde dentro para hacerlo sostenible. Peña ha pasado treinta años en el cine español interpretando mujeres que no encajan en las categorías que el sector sabe administrar: ni suficientemente bellas para ser amadas sin fricción, ni suficientemente villanas para ser descartadas, ni suficientemente simples para ser explicadas. No es una limitación de su registro. Es la definición de su registro.

Creció en Gavà, un municipio litoral a unos kilómetros al sur de Barcelona, hija única de Antonio y Pepa, llegados de Andalucía y Murcia para regentar un bar en la ciudad. Esa doble herencia —barcelonesa en la forma, andaluza en el fondo— aparecería más tarde en personajes construidos en el cruce entre el lugar de origen y el lugar de llegada. Empezó a bailar a los cuatro años; el teatro llegó después, primero en la escuela de Nancy Tuñón en Barcelona y luego con el método Juan Carlos Corazza en Madrid, un trabajo sobre lo psicofísico que va más allá de la técnica. El nombre artístico Candela sustituyó al nombre de pila, María del Pilar, cuando entró en una compañía de teatro —un primer gesto de reinvención que anticiparía otros mayores.

Su debut cinematográfico en Días contados en 1994, dirigida por Imanol Uribe, le valió dos nominaciones al Goya —mejor actriz revelación y mejor actriz de reparto— en un thriller sobre un fotógrafo y una heroinómana. Cinco años más tarde, Pedro Almodóvar la eligió para interpretar a Nina, una joven actriz, en Todo sobre mi madre, y el papel de soporte que sostiene la historia sin que se note fue, en retrospectiva, el patrón de buena parte de lo que vendría después. Almodóvar la animó a escribir, y en 2001 publicó Pérez Príncipe. María Dolores, una novela sobre una generación que creyó en un futuro que se disolvió antes de llegar.

El primer Goya a mejor actriz de reparto llegó con Te doy mis ojos, el drama de violencia doméstica de Icíar Bollaín, donde Peña interpretó a la hermana de una mujer que intenta salir de una relación abusiva. La fuerza de ese personaje reside en su claridad moral —su negativa a excusar, su paciencia con alguien que regresa una y otra vez al peligro— y Peña lo ejecutó sin un gramo de moralismo. Dos años después, Princesas le dio el papel protagonista: Caye, una prostituta madrileña cuya amistad con una inmigrante dominicana sostiene la película. El Goya a mejor actriz que obtuvo por esa interpretación no fue una sorpresa. Llegó más tarde de lo que debería.

La relación del cine español con Candela Peña a lo largo de los años 2000 y 2010 es donde el análisis se complica. Fue reconocida —tres Goya, premios Ondas, galardones de crítica— pero raramente situada en el centro comercial de nada. El tercer Goya, a mejor actriz de reparto en Una pistola en cada mano en 2012, llegó en un film coral de Cesc Gay sobre hombres de mediana edad en crisis existencial, donde la arquitectura dramática pertenecía íntegramente a los personajes masculinos y las mujeres existían principalmente para iluminar algo sobre ellos. Esto no es una crítica al film. Es un patrón que merece ser señalado: tres Goya, y en los tres casos la cámara llegaba hasta Peña en lugar de comenzar en ella.

La televisión cambió las condiciones del acuerdo. Hierro, la serie de Movistar+ coproducida con ARTE France y ambientada en la isla canaria más aislada del archipiélago, le dio ocho episodios por temporada para sostener una narrativa completa. Interpretó a Candela Montes, una magistrada que llega a una comunidad desconocida, cuya autoridad y vulnerabilidad tenían que convivir en el mismo gesto. La serie, emitida entre 2019 y 2021, obtuvo el Premio Feroz y el Premio Forqué, y confirmó lo que su mejor trabajo en cine ya dejaba entrever: Peña es más ella misma cuando la cámara tiene tiempo de esperar.

La boda de Rosa, de nuevo bajo la dirección de Bollaín en 2020, llevó esa idea más lejos. Rosa es una modista de cine de cuarenta y cinco años que ha pasado la vida atendiendo las necesidades de todos los demás hasta que organiza una ceremonia para casarse con ella misma y marcharse al sur a abrir su propio taller. El Premio Platino y el Premio Gaudí a mejor actriz llegaron en 2021. El hecho de que ambos coincidieran con el año de mayor aislamiento de la pandemia dio al gesto central de la película —el acto radical de decidir que la propia vida tiene prioridad— una carga que ni directora ni actriz habían escrito en el guion.

El caso Asunta, la miniserie de Netflix estrenada en abril de 2024, fue un riesgo de otra naturaleza. El formato true crime reconstruía el asesinato de Asunta Basterra por sus padres adoptivos en Santiago de Compostela en 2013, y le pedía a Peña que interpretara a Rosario Porto —condenada, odiada, objeto del escándalo público— sin ningún marco de simpatía al que aferrarse. Estudió el acento gallego de Porto y su manera deliberadamente plana de estar ante las cámaras, y tomó la decisión de dejar al personaje sin vida interior visible. La ausencia es la actuación. El Premio Iris que recibió en 2025 reconoció no solo el oficio, sino la negativa a hacer comprensible un crimen conocido mediante la humanización.

En octubre de 2011, una semana después del nacimiento de su hijo Román, murió su padre. Peña ha hablado de esas dos fechas juntas y no por separado, como una sola compresión de todo —llegada y pérdida, el tiempo, la indiferencia del cuerpo ante la lógica emocional. El nacimiento de Román y la muerte de su padre se convirtieron en el eje alrededor del cual recalibró su relación con el trabajo y con lo que estaba dispuesta a llevar dentro de él.

Furia, la comedia negra de HBO Max estrenada en julio de 2025 y renovada por una segunda temporada en enero de 2026, le dio el papel de Nat, una empleada de la industria de la moda amenazada por la renovación generacional de su empresa, en un elenco de cinco mujeres de mediana edad llevadas al límite. La desconocida, el thriller de Netflix dirigido por Gabe Ibáñez y basado en la novela de Rosa Montero y Olivier Truc, se estrena el 5 de junio de 2026. Peña interpreta a la detective Anna Ripoll, encargada de reconstruir la identidad de una mujer amnésica encontrada en un contenedor en el puerto de Barcelona. Es, sin duda, el tipo de caso para el que lleva treinta años preparándose.

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