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Sydney Sweeney, la actriz que Hollywood siempre malinterpreta

Penelope H. Fritz

Con once años presentó a sus padres un plan de negocios a cinco años para justificar una carrera de actriz. Con veintiocho, firmó un acuerdo de primer vistazo con Sony Pictures. En el intervalo, la industria elaboró varias teorías sobre quién era Sydney Sweeney. Todas resultaron insuficientes.

Cada vez que la industria creyó haberla entendido, Sydney Sweeney dio un paso en otra dirección. La versión convencional de su historia —una actriz de origen norteamericano que irrumpió en el drama adolescente y después protagonizó comedias románticas— encaja bien en un relato cómodo. Lo que no encaja es la persona que a los once años redactó un plan de negocios formal para convencer a sus padres de mudarse a Los Ángeles, que llegó allí a los trece con una estrategia ya en marcha, y que se graduó como la mejor de su clase en un instituto de California.

Nació el 12 de septiembre de 1997 en Spokane, Washington, hija de Lisa, exabogada defensora, y Steven Sweeney, profesional de la hostelería. Su familia llevaba cinco generaciones arraigada en un lago de Idaho donde pasaban los veranos. Era deportista en múltiples disciplinas —fútbol, béisbol, esquí, wakeboard—, pero antes de cumplir la adolescencia resultaba evidente hacia dónde apuntaba su verdadera urgencia.

Su primer crédito profesional llegó cerca de Spokane: audicionó para un papel secundario en una película de terror de bajo presupuesto que se rodaba en la zona y lo consiguió. Siguieron años de apariciones esporádicas en series de televisión —Heroes, Criminal Minds, 90210, Anatomía de Grey, Pretty Little Liars— hasta que la era del streaming cambió el panorama. Un papel recurrente en Everything Sucks!, la comedia de Netflix ambientada en los años noventa, la llevó a Sharp Objects, la adaptación de HBO de la novela de Gillian Flynn. Allí dio vida a Alice, una chica cuya aparente docilidad esconde algo mucho más oscuro. Los críticos empezaron a prestar atención.

Lo que vino después habría bastado para la mayoría de las carreras. Como Cassie Howard en Euphoria —la serie de HBO sobre adolescentes que navegan entre la adicción, el trauma y las apariencias sociales— construyó un personaje perpetuamente malinterpretado por quienes lo rodean. En el mismo periodo apareció como Olivia Mossbacher en la primera temporada de The White Lotus, la sátira corrosiva de Mike White. Dos nominaciones al Emmy llegaron simultáneamente en 2022: actriz de reparto en drama y en miniserie. El reconocimiento tardío de lo que llevaba años construyendo.

La transición al cine fue irregular, lo que resultó ser informativo. Reality, el drama de 2023 en el que interpretó a la denunciante Reality Winner casi en tiempo real, levantó su reputación crítica sin ganar prácticamente nada en taquilla. Cualquiera menos tú, la comedia romántica junto a Glen Powell, parecía una apuesta modesta —hasta que recaudó 220 millones de dólares con un presupuesto de 25 millones. La lección no era difícil de leer.

Esos años también tuvieron sus tropiezos. Madame Web, el proyecto de Sony en el que apareció en 2024, se convirtió en uno de los mayores fracasos críticos del cine de superhéroes reciente. El daño se adhirió a ella de manera injusta: los problemas del filme eran sistémicos, no interpretativos. Más reveladora fue la trayectoria de Christy, el biopic sobre la boxeadora Christy Martin que protagonizó y produjo, estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto en otoño de 2025. Las críticas fueron divididas y la taquilla, decepcionante. Lo que pocas crónicas recogieron fue que había sido ella quien localizó y desarrolló el proyecto, que se sometió a una importante transformación física y que puso su propia empresa detrás. La industria lo catalogó como un error. Sweeney lo trató como una prueba.

Sydney Sweeney in The Housemaid (2025)

La asistenta resolvió el argumento que llevaba años planteando. El thriller psicológico de Paul Feig, basado en la novela de Freida McFadden y rodado junto a Amanda Seyfried, recaudó 401,7 millones de dólares con un presupuesto de 35 millones. Euphoria regresó para su tercera y última temporada en 2026, cerrando el arco de Cassie Howard; al mismo tiempo, Sweeney lanzó Honey Trap, una productora dirigida junto a su colaboradora Kaylee McGregor bajo un acuerdo de primer vistazo con Sony Pictures.

El primer proyecto de Honey Trap es Hollow, una reimaginación de La leyenda de Sleepy Hollow como thriller gótico, escrita y dirigida por Lindsey Anderson Beer. También están previstos Scandalous!, donde interpretará a Kim Novak bajo la dirección de Colman Domingo; la adaptación de Gundam para Netflix junto a Noah Centineo; y Custom of the Country, la adaptación de la novela de Edith Wharton. Todos son proyectos que ella eligió o desarrolló. Esa distinción ha sido siempre la clave.

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