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Saoirse Ronan: cuatro candidaturas al Oscar y una carrera que sigue sin necesitarlo

Penelope H. Fritz
Saoirse Ronan
Saoirse Ronan
Photo: Ross / CC BY 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento12 de abril de 1994
The Bronx, New York City, USA
OcupaciónActriz y directora de cine
Conocido porEl gran hotel Budapest, Mujercitas, Lady Bird
Premios4 Óscar · Globo de Oro · BAFTA · British Independent Film

Hay una clase de autoridad que no procede de los premios sino de cómo cambia el ambiente de una sala de casting cuando alguien menciona tu nombre. Saoirse Ronan lleva años generando ese efecto, desde que una actuación de niña en una película de Joe Wright hizo que los directores quisieran trabajar con ella con una urgencia que pocas veces se manifiesta en una industria acostumbrada a la contención. Cuatro candidaturas al Oscar después, la pregunta no es si ha llegado. Es por qué la conversación sobre ella siempre sitúa lo que viene después como aquello que por fin va a resolver algo.

La familia Ronan era de Dublín, de la clase trabajadora que emigró a Nueva York durante los años en que Irlanda expulsaba su población. Su padre, Paul Ronan, dejó los andamios para estudiar interpretación; su madre, Monica, acompañó a su hija en todos los rodajes durante su adolescencia con una discreción que era también una forma de protección. Saoirse Una Ronan nació en el Bronx en abril de 1994, creció en el condado de Carlow y heredó de sus padres una actitud hacia el oficio que combina la entrega total con una notable indiferencia al ruido que la rodea.

Su entrada en la profesión fue lateral: la televisión irlandesa, papeles secundarios, una cámara que ya formaba parte del entorno familiar. Cuando Joe Wright la eligió para interpretar a Briony Tallis en Expiación, tenía trece años y ya había desarrollado algo que los profesores de interpretación tardan años en cultivar: la capacidad de habitar un personaje desde dentro sin que se note el esfuerzo de habitarlo.

Lo que esa actuación reveló no era talento precoz, aunque también era eso. Era una comprensión del daño que puede hacer la certeza de tener razón, encarnada por alguien que tendría que haber sido demasiado joven para entenderlo. La nominación al Oscar como mejor actriz de reparto la convirtió en la candidata más joven de esa categoría en la historia de los premios. Y creó un problema específico: la industria pasó los años siguientes sin saber muy bien qué hacer con una adolescente que había superado las expectativas antes de poder conducir.

Las películas que siguieron no fueron fracasos sino pruebas de una elasticidad particular. Desde mi cielo, de Peter Jackson, le pedía que fuera luminosa y muerta al mismo tiempo; ella lo logró mientras la película se inclinaba hacia el espectáculo a su alrededor. Hanna volvió a unirla con Wright en un registro completamente distinto: una asesina a sueldo de dieciséis años en una historia que avanzaba más rápido de lo que respiraba. La adaptación de Stephenie Meyer The Host, en 2012, fue el movimiento de mayor riesgo: comprometerse con una franquicia de ciencia ficción con la misma seriedad con que abordaba el drama de época literario. El resultado no acompañó la intención, pero el episodio reveló algo sobre ella: su disposición a comprometerse sin red es tanto el origen de sus mejores actuaciones como, en ocasiones, una vulnerabilidad.

Entre 2014 y 2019, su carrera encontró el material que le correspondía. El gran hotel Budapest la colocó en un reparto coral al que pareció pertenecer por instinto. Brooklyn le dio a Eilis Lacey, una inmigrante irlandesa suspendida entre dos orillas de su propia vida, y su segunda candidatura al Oscar. Luego llegó Greta Gerwig. Lady Bird —una película sobre una adolescente de Sacramento que quiere marcharse— produjo la clase de interpretación que detiene a los críticos en medio de una frase: específica en el tiempo y en el lugar, legible en cualquier parte. El Globo de Oro llegó. La tercera nominación también. Mujercitas le dio a Jo March y la cuarta.

Lo que resulta curioso de esas cuatro nominaciones es cuánto poco explican sobre lo que hace que sus actuaciones funcionen. El instinto de la Academia tiende a recompensar el esfuerzo visible, el arco demostrable, la escena que puede aislarse. Las actuaciones de Ronan resisten ese proceso: se perciben como cosas continuas, construidas por acumulación, no por momentos. El reconocimiento parcial de la industria —cuatro nominaciones sin estatuilla— dice menos del trabajo que del error categórico de intentar medirlo con ese rasero.

En 2024 llegó The Outrun: la adaptación de las memorias de Amy Liptrot sobre la recuperación del alcoholismo en las islas Órcadas, un film que le pedía estar sola en pantalla durante largos tramos con el Atlántico haciendo el resto del trabajo emocional. También lo produjo, un rol que refleja hacia dónde ha estado orientando su carrera desde los veintitantos. El premio BAFTA Scotland llegó con la actuación.

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El giro hacia la dirección se hizo explícito en 2026, cuando su cortometraje Paper Plane —escrito y dirigido por Ronan— fue seleccionado para la sección Orizzonti del Festival de Venecia. El debut llega el mismo año en que rueda Tres hermanas incestuosas, la adaptación de la novela gráfica de Audrey Niffenegger por Alice Rohrwacher, en Stromboli y Roma junto a Dakota Johnson y Jessie Buckley; y mientras la comedia oscura Bad Apples prepara su estreno en Reino Unido e Irlanda en otoño de 2026.

Se casó con el actor escocés Jack Lowden en julio de 2024 —una relación que empezó en el rodaje de Mary Queen of Scots en 2018, donde él interpretaba a Lord Darnley frente a su María—, y su primer hijo, un niño, nació en septiembre de 2025. La serie de biopics sobre los Beatles de Sam Mendes la tendrá interpretando a Linda McCartney junto a Paul Mescal como Paul, con estreno previsto en torno a 2028. Llegará a ese proyecto habiendo trabajado ya desde ambos lados de la cámara.

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