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American Hostage en MGM+: Jon Hamm protagoniza la antología de crímenes reales que convierte un secuestro con escopeta de 1977 en un drama de radio en directo

Liv Altman
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En febrero de 1977, un hombre llamado Tony Kiritsis entró en una oficina hipotecaria del centro de Indianápolis, tomó como rehén al agente hipotecario Richard “Dick” Hall y lo sacó a las calles invernales con una escopeta de cañones recortados apoyada contra la nuca. El arma estaba trucada con un cable que iba desde el gatillo, rodeaba el cuello de Hall y terminaba en la mano del propio Kiritsis, de modo que cualquier disparo contra el secuestrador mataría también al rehén. Ese artilugio, recordado desde entonces como el «dead man’s wire» (el cable del hombre muerto), es el punto de partida de American Hostage, la antología de crímenes reales en ocho episodios de Shawn Ryan y Eileen Myers que se estrenó en MGM+ el 20 de septiembre de 2026 con sus dos primeros episodios y continúa con entregas semanales.

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Sin embargo, la serie no gira realmente en torno a la escopeta. Su protagonista es Fred Heckman, director de informativos de la emisora de radio WIBC de Indianápolis, interpretado por Jon Hamm. Durante unos tres días, Kiritsis se negó a confiar en la policía, pero no dejó de hablar con Heckman, y el periodista se vio convertido a la vez en intermediario, en confesor y en altavoz de los agravios del secuestrador. Giovanni Ribisi da vida a Kiritsis, el hombre convencido de que la empresa familiar de Hall lo había estafado en un negocio inmobiliario y que decidió que la única forma de hacerse oír era tomar un rehén y exigir que lo escucharan. La primera temporada de American Hostage toma como tema esa relación a tres bandas entre el secuestrador, su rehén y la voz de la radio.

El caso real sigue siendo uno de los crímenes más extraños de la historia de la radiodifusión estadounidense. Durante unas 63 horas, Kiritsis retuvo a Hall en su apartamento, amenazando, según se informó entonces, con hacer estallar explosivos si la policía entraba, mientras las emisoras locales cubrían el asedio y sus llamadas a WIBC se emitían para una ciudad que podía seguir la crisis casi minuto a minuto. Cuando todo terminó, Hall fue liberado con vida. Más tarde, Kiritsis fue declarado no culpable por enajenación mental, un veredicto que acabó formando parte de la leyenda tanto como el propio cable. Las preguntas que dejó el caso, sobre quién recibe un micrófono en plena crisis y qué le hace la cobertura en directo a la crisis que está cubriendo, han sobrevivido al propio caso, y son la parte de la historia que la serie decide poner en primer plano.

La versión televisiva tiene un origen claro. En febrero de 2022, la productora Criminal Content lanzó American Hostage como un pódcast de ficción de thriller psicológico, distribuido por Amazon Music y Wondery y dirigido por Shawn Christensen. Jon Hamm también protagonizaba aquel drama sonoro, junto a Joseph Perrino, Carla Gugino y Dylan Baker, y el pódcast debutó entre los diez primeros puestos de la lista de Apple Podcasts en Estados Unidos. La adaptación a la pantalla se anunció en noviembre de 2023 con Hamm vinculado al proyecto, MGM+ encargó la serie en abril de 2025 y Hamm siguió a bordo como productor ejecutivo, junto a Christensen. Es un caso poco habitual: un actor que lleva el mismo papel de una cabina de grabación a un plató.

El paso del audio a la imagen no es un detalle menor. Una historia que llegó primero al público exclusivamente a través de voces, llamadas telefónicas, boletines de radio y declaraciones grabadas tiene ahora rostros, habitaciones y una ciudad invernal con la que rodearlos. Ese cambio es el gran reto de la adaptación: el pódcast permitía a los oyentes vivir dentro de lo que Indianápolis escuchó en su momento, mientras que una serie de televisión tiene que mostrar lo que el público en casa nunca vio. La premisa sugiere que a la serie le interesa precisamente esa distancia, la que separa la versión pública de la crisis de la negociación privada que se libraba detrás.

Shawn Ryan es un creador especialmente adecuado para este tipo de material. Su nombre lleva más de dos décadas ligado a The Shield, el drama policial de FX que ayudó a definir el gusto de la televisión de pago por los hombres de moral turbia que actúan dentro de instituciones que, en teoría, deben mantener el orden. Desde entonces, Ryan ha pasado por procedimentales de cadena generalista como S.W.A.T., por la serie de viajes en el tiempo Timeless y, más recientemente, por The Night Agent, el thriller político que se convirtió en uno de los mayores éxitos recientes en lengua inglesa de Netflix. American Hostage lo devuelve a un lienzo más pequeño: una sola ciudad, una sola crisis y un puñado de personas cuyas decisiones se retransmiten en tiempo real. Comparte el crédito de creador con Eileen Myers, y ambos la han planteado como una antología en la que cada futura temporada abordará un caso real distinto de toma de rehenes con un nuevo reparto coral.

Ese formato ya no es un experimento. Fargo, de FX, y American Crime Story, de Ryan Murphy, convirtieron la temporada autoconclusiva en uno de los motores más fiables de la televisión de prestigio: una historia fija, un final cerrado y un reparto de primera fila que se renueva una vez contado el relato. Jon Hamm conoce esa maquinaria desde dentro, ya que interpretó a Roy Tillman, sheriff de Dakota del Norte, en la quinta temporada de Fargo. American Hostage toma prestada la arquitectura de esas series, pero estrecha el foco. Allí donde American Crime Story buscaba los tribunales y el espectáculo nacional, esta primera temporada se construye en torno a una unidad de suspense única, casi teatral: dos hombres unidos por un cable, un tercero al teléfono y una ciudad entera escuchando.

Para Jon Hamm, el papel de Fred Heckman encaja en una larga estirpe de personajes cuya calma forma parte del oficio. Desde Mad Men, que le valió el Emmy al mejor actor protagonista en una serie dramática en 2015, ha interpretado a menudo a hombres cuya autoridad depende de lo serenos que parezcan ante los demás. Un periodista radiofónico al que se le pide que mantenga hablando en antena a un hombre desesperado, sabiendo que cada frase llega a miles de oyentes y posiblemente a la policía apostada fuera, es una prolongación natural de ese territorio. Giovanni Ribisi, cuya carrera va de Salvar al soldado Ryan y Avatar a la serie de Amazon Sneaky Pete, asume la mitad más volátil de la pareja: un hombre que se presentaba como víctima de una injusticia financiera mientras apuntaba con un arma a la cabeza de otro.

En torno a los dos protagonistas, la serie reúne un sólido reparto secundario. Mireille Enos, conocida por la serie policiaca The Killing, interpreta a Barbara; William Jackson Harper, recordado como el profesor de ética Chidi Anagonye en The Good Place, es Ben Hairston; y Kristoffer Polaha interpreta a Dick Hall, el rehén que pasó aquellos días en el extremo del cable. Jonathan Tucker aparece en un papel recurrente como Cormac McNally, y Kat Cunning da vida a Ibby Hall. Es un reparto procedente en gran parte de la televisión, algo que encaja con una historia que, en el fondo, trata sobre el poder de la radiodifusión.

Tras la cámara, Adam Arkin, el actor de Doctor en Alaska y Chicago Hope que se ha convertido en director habitual del drama de televisión de pago, dirigió los cuatro primeros episodios y ejerce como productor ejecutivo, mientras que Nina Lopez-Corrado dirigió el resto. La serie se rodó en Winnipeg (Canadá), que hace las veces de la Indiana de los años setenta, con fotografía de Attila Szalay y música de Robert Duncan. Fue producida por MiddKid Productions, Criminal Content y Furious Agreement Productions junto a Sony Pictures Television.

American Hostage llega además en un momento singular para el propio caso. En 2025, Gus Van Sant estrenó en el Festival de Venecia Dead Man’s Wire, un largometraje sobre el mismo secuestro, con Bill Skarsgård como Kiritsis y Colman Domingo como Fred Heckman. Que dos grandes producciones hayan vuelto a la misma crisis de Indianápolis casi cincuenta años después dice algo sobre cómo ha envejecido la historia: lo que en su día parecía un extraño suceso local se lee hoy como una advertencia temprana sobre la cobertura en directo, el agravio público y la tentación de convertir un crimen en una retransmisión. La película contaba con la duración de un largometraje para condensar aquellos días; la serie dispone de ocho episodios para desplegarlos, y esa diferencia de escala probablemente determinará qué personajes tienen espacio para respirar.

Para MGM+, el servicio propiedad de Amazon que todavía está construyendo un catálogo diferenciado del de sus grandes rivales del streaming, American Hostage es una clara declaración de intenciones: una historia real reconocible, un creador con una trayectoria sólida, una estrella ganadora de un Emmy que ya protagonizó el pódcast original y un formato pensado para volver con nuevos casos. Que la antología continúe dependerá de cómo se reciba esta primera temporada en las próximas semanas. Lo que la premisa ya deja claro es que el elemento más inquietante del caso Kiritsis nunca fue solo la escopeta. Fue la rapidez con la que una ciudad entera podía verse arrastrada a la negociación con solo encender la radio.

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