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Carla Gugino, la actriz a la que Hollywood dejó siempre junto al héroe

Penelope H. Fritz
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Carla Gugino
Carla Gugino
Photo: Miguel Discart & Kiri Karma / CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento29 de agosto de 1971
Sarasota, Florida, Estados Unidos
OcupaciónActriz
Conocido porLa Liga de la Justicia de Zack Snyder, Sin City: Ciudad del pecado, Watchmen
PremiosPremio al Logro Especial en Entretenimiento de la Fundación Nacional Ítalo-Americana

Basta con ver a Carla Gugino en el último episodio de La caída de la casa Usher para que el resto de su filmografía empiece a parecer un malentendido. Como Verna, la figura que viene a cobrar lo pactado con una dinastía farmacéutica, aparece con un aspecto distinto en cada episodio y toda la serie acaba girando a su alrededor. Hollywood tardó décadas en concederle ese protagonismo. Durante la mayor parte de su carrera en la pantalla, estuvo al lado del hombre que vendía el cartel: la madre espía de una saga familiar, la esposa distanciada en una película de catástrofes. Los proyectos que tiene ahora entre manos parecen una respuesta a todo aquello.

La dualidad empezó pronto. Sus padres se separaron cuando ella tenía dos años y creció entre dos hogares que difícilmente podían ser más distintos. Su padre, Carl Gugino, ortodoncista de ascendencia italiana, tenía una casa en Sarasota, Florida, la ciudad donde nació, con piscina, pista de tenis y veranos en Europa. Su madre, Susan, la llevó por otro camino: seis meses en una tienda tipi en Paradise, California, y una temporada viviendo en una furgoneta en Big Sur. «Siento que viví dos infancias», dijo más tarde.

De adolescente trabajó como modelo, dio clases de interpretación con Gene Bua por insistencia de su tía, Carol Merrill, modelo de concursos televisivos, y se emancipó legalmente a los 16 años. Después llegaron papeles episódicos en comedias de situación de finales de los ochenta y pequeños papeles cinematográficos en Troop Beverly Hills y This Boy’s Life. En 1993, con 21 años, debutó en los escenarios como la mujer de Curley en Of Mice and Men, en el Geva Theatre de Rochester, Nueva York; aquel trabajo le permitió obtener el carnet de Actors’ Equity.

La década siguiente forjó la versión de Gugino que conoce la mayoría del público. Tras Snake Eyes, de Brian De Palma, junto a Nicolas Cage, Robert Rodriguez la eligió para interpretar a Ingrid Cortez, la madre espía de Spy Kids, papel que retomó en dos secuelas. La televisión le dio dos veces una serie propia, Karen Sisco y Threshold; ninguna superó la primera temporada.

Los estudios seguían llamando, casi siempre para ofrecerle el mismo tipo de papel. Fue Lucille en Sin City, el interés amoroso de Ben Stiller en Noche en el museo, la protagonista femenina junto a Robert De Niro y Al Pacino en Righteous Kill, y la agente Amanda en Entourage. En Watchmen interpretó a Sally Jupiter, la primera Espectro de Seda. Dwayne Johnson la tuvo dos veces a su lado, en La montaña embrujada y San Andreas, y Zack Snyder la eligió como Madame Vera Gorski en Sucker Punch, donde también cantó un dúo con Oscar Isaac para la banda sonora.

El teatro contó otra historia. Gugino debutó en Broadway en After the Fall, de Arthur Miller, junto a Peter Krause. En 2009, su Abbie en Deseo bajo los olmos, de Eugene O’Neill, en el Goodman Theatre de Chicago, recibió una crítica entusiasta en The New York Times. Charles Isherwood elogió su «honestidad deslumbrante y verdad desgarradora» y la calificó de «sencillamente magnífica». La interpretación le valió una nominación al Outer Critics Circle.

La distancia entre ambas carreras es la parte incómoda de su historia. En una conversación con Lena Headey para Interview Magazine en 2024, contó que aún arrastra «un poco de estrés postraumático» por rodajes en los que los directores ignoraban sus ideas hasta que las repetía un compañero de reparto, una experiencia que describió como «una auténtica locura». También dijo que la industria ha cambiado desde entonces, pero el patrón se aprecia en su currículum. La imagen que quedó de ella en la pantalla —la madre glamurosa o la bomba sexual de una adaptación de cómic— tiene más que ver con los papeles que le ofrecían que con lo que hace cuando un personaje le permite llevar la voz cantante. Incluso el reconocimiento tardío llegó con un pero: La caída de la casa Usher le valió una nominación a los Critics’ Choice como mejor actriz en una miniserie, pero los Emmy la dejaron fuera.

Mike Flanagan fue quien transformó esa imagen. En su adaptación de Stephen King, El juego de Gerald, pasó casi toda la película esposada a una cama y sostuvo la pantalla con muy pocos elementos a su alrededor. Después la eligió para interpretar a Olivia Crain, la madre cuyo desmoronamiento está en el centro de La maldición de Hill House; la convirtió en la narradora que enmarca La maldición de Bly Manor, y construyó La caída de la casa Usher en torno a Verna, un nombre que, reordenado, forma la palabra «raven» («cuervo»). Flanagan también la puso en la piel de una esposa y una madre; la diferencia es que situó a esas mujeres en el centro de la historia. Entre esos proyectos llegó Jett, una serie de Cinemax creada por su pareja desde hace muchos años, el guionista y director Sebastián Gutiérrez, en la que interpretaba a una ladrona de talla mundial recién salida de prisión.

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Gutiérrez forma parte de su vida y de su trabajo desde mediados de los noventa. Ella coprodujo su Judas Kiss y protagonizó su comedia Women in Trouble y la secuela, Elektra Luxx, titulada así por el personaje que interpreta.

Sus trabajos recientes han pasado de un registro a otro: la madrastra en Lisa Frankenstein, de Zelda Williams; una reportera veterana en la serie de Max The Girls on the Bus, y la vicepresidenta de Estados Unidos en la comedia de acción de Prime Video Jefes de Estado, junto a Idris Elba y John Cena. En julio de 2026 protagonizó Lockbox, la película de terror sobrenatural de Daniel Stamm, como Ellen Hershbergen, una mujer que acoge a un primo traumatizado y se niega a abandonarlo cuando aparece muerto un vecino.

Lo que viene ahora es la agenda más variada que ha tenido hasta la fecha. El 25 de noviembre se estrena en IMAX The Further Mis-Adventures of Cliff Booth, de David Fincher, basada en el guion de Quentin Tarantino para la secuela de Once Upon a Time in Hollywood, antes de llegar a Netflix el 23 de diciembre. Gugino interpreta a Toni, la esposa de una estrella de televisión cuyo camino se cruza con el de Cliff Booth, el personaje de Brad Pitt. Dos días después empezará las funciones previas como Beatrice en Panorama desde el puente, de Arthur Miller, en el Ellen Stewart Theatre de La MaMa, en Nueva York. Compartirá escenario con Sam Rockwell y Alfred Molina en esta reposición dirigida por Neil Pepe, que se estrena el 13 de diciembre. También ha terminado Vivien & the Florist, el drama de Nick Sandow en el que interpreta a Vivien Leigh durante el invierno de 1966, mientras lidia en privado con un trastorno bipolar y prepara su regreso a Broadway. Además, se ha incorporado a Fog City, el noir de San Francisco de Dan Pritzker, como Inez Burns, una abortista clandestina que trabaja durante la construcción del Golden Gate Bridge.

El 12 de marzo de 2027 volverá a trabajar con Flanagan en El exorcista: mártires, la nueva entrega de la saga para Universal, como una de los once intérpretes habituales que el director ha reunido en torno a Scarlett Johansson. No se ha desvelado qué papel tendrá. Tras más de tres décadas junto a quien encabezaba el reparto, los personajes que elige ahora tienen algo en común: Beatrice, Vivien Leigh e Inez Burns son mujeres a las que sus propias historias suelen relegar a un segundo plano y, esta vez, la actriz que las interpreta es el motivo para quedarse a verlas.

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