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Monster: La historia de Lizzie Borden: Netflix lleva su fábrica del true crime a una absolución

Molly Se-kyung
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Un jurado de Massachusetts miró a una mujer acusada de partir a hachazos el cráneo de su padre y de su madrastra y decidió que no lo había hecho. Lizzie Borden salió libre del tribunal de New Bedford. El país lleva desde entonces sin aceptar ese sí, conservándola como sospechosa en el imaginario mucho después de dejar de serlo ante la ley, fijada en una rima infantil que la condena en cuatro versos. Esa distancia entre el veredicto y la leyenda es el terreno sobre el que se levanta la nueva temporada.

Ella Beatty as Lizzie Borden in Monster: The Lizzie Borden Story
Monster: The Lizzie Borden Story / Netflix

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Monster: La historia de Lizzie Borden es la cuarta temporada de la antología de crímenes reales que Ryan Murphy e Ian Brennan producen para Netflix, y la primera que gira en torno a una mujer real. Ella Beatty encabeza el reparto en el papel protagonista. La temporada reconstruye los asesinatos de Fall River y el juicio que vino después, y saca a Bridget Sullivan, la criada de la casa, del margen del caso hacia el centro del relato. Vicky Krieps interpreta a Sullivan; Charlie Hunnam es el padre, Andrew Borden; Rebecca Hall, la madrastra Abby; Billie Lourd, la hermana mayor, Emma.

Todo lo que distingue a esta temporada se entiende antes de ver un solo plano. La máquina de Monster se construyó para diseccionar a hombres cuya culpa nunca estuvo en duda. Jeffrey Dahmer confesó. A los hermanos Menendez los condenaron. A Ed Gein lo detuvieron con las pruebas encima. Aquellas temporadas podían avanzar del crimen hacia una comprensión fría de quien lo cometió, porque el crimen estaba resuelto. Borden es el primer sujeto al que la ley absolvió, así que el arco habitual no tiene adónde ir. No hay confesión que alcanzar ni condena que explicar. Solo cabe moverse en horizontal, entre las versiones enfrentadas de una mujer sobre la que nunca se permitió decidir.

La decisión que sostiene la temporada es el tono, y es extraña. Se dice que Murphy y Brennan plantean el material como comedia negra feminista y no como terror, y que ponen música pop actual a un hogar victoriano —se han citado nombres como Kate Bush o Wet Leg— para que el siglo que separa una época de la otra se pliegue una y otra vez. No es la opción segura: la marca Monster vende desasosiego, y la broma sobre un doble crimen se agria en un segundo. Pero el registro le sienta al caso mejor que la solemnidad. Una absolución ya es de por sí irónica: el tribunal dice una cosa, el público cree otra, y ambos veredictos siguen en pie. La comedia es uno de los pocos modos capaces de sostener dos conclusiones incompatibles sin derrumbarse en ninguna.

El casting de Beatty forma parte del mismo diseño. El papel exige a una intérprete instalarse en el espacio entre la culpa y la inocencia sin resolverlo, que es justo donde la historia dejó a la Borden real. El tráiler juega con esa ambigüedad y la presenta menos como una asesina a la que temer que como una figura a la que el espectador debe seguir reevaluando. A su alrededor la temporada acumula un reparto habituado a la ambigüedad de prestigio y una nota interna elocuente: Hunnam, que fue el asesino Ed Gein la temporada anterior, vuelve aquí como el padre que acaba al otro lado del hacha.

El casting más revelador está en el borde del relato. Sarah Paulson aparece como Aileen Wuornos, un nombre que en este género pesa por sí solo. La última vez que la palabra Monster se asoció a un caso real en la pantalla a esta escala fue en la película de 2003 que le dio el Oscar a Charlize Theron por interpretar a Wuornos. Que una antología de Netflix llamada Monster ponga a una segunda actriz en la piel de la misma mujer no es casual: la serie tiende la mano a la película que fijó esa palabra sobre una asesina y la incorpora a una temporada sobre cómo decide una cultura a quién le cuelga la etiqueta.

El anclaje histórico es la propia incredulidad. Un tribunal del siglo XIX no lograba aceptar que la hija soltera y devota de un hombre acomodado empuñara un hacha dentro de su casa, y esa negativa pesó tanto como cualquier prueba. El interés de la temporada por el vínculo entre Borden y su criada —un hilo que, según lo publicado, la serie persigue— coloca en el centro una pregunta para la que el tribunal no tenía vocabulario: qué deseos y qué rencores estaba construida para ocultar una casa respetable. El registro deja esa relación sin probar, y la ficción parece usarla como lente para leer el hogar, no como un hecho que afirme haber establecido.

Hay también una máquina mayor a la vista, y la temporada parece consciente de operar dentro de ella. El true crime de plataforma funciona a base de resolución: existe para nombrar un monstruo y darle al espectador dónde depositar la inquietud. Un caso que termina en absolución le niega al género su recompensa habitual. La serie alimenta ese apetito y a la vez lo mira de reojo, usando la marca de crímenes reales más comercial de la plataforma para preguntar por qué el público necesita tanto un culpable que lleva generaciones enmendándole la plana a un jurado.

Ella Beatty as Lizzie Borden holding a hatchet in Monster: The Lizzie Borden Story
Monster: The Lizzie Borden Story / Netflix

Queda entonces lo que ningún veredicto alcanza. Una condena le entrega a una cultura un monstruo que puede archivar y olvidar. Una absolución le entrega una mujer sobre la que tendrá que seguir discutiendo, porque la discusión nunca se cerró de forma oficial. La apuesta de la temporada es que esa discusión es la verdadera historia, y que el espectador saldrá de los ocho episodios más o menos donde el jurado salió de la sala: sin poder ponerse del todo de acuerdo sobre lo que acaba de ver.

Monster: La historia de Lizzie Borden se estrena en Netflix el 17 de septiembre de 2026, con los ocho episodios disponibles a la vez. Junto a Beatty, Krieps, Hunnam, Hall y Lourd, el reparto incluye a Jessica Barden como Nance O’Neill, Joey Pollari como el tío John Morse y Sarah Paulson como Aileen Wuornos. Dirigen Max Winkler, a cargo de seis episodios, y Sarah Adina Smith, de los otros dos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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