Cine

Klara y el Sol de Waititi llega a los cines tachada de plana en Londres

Jenna Ortega da vida a la Amiga Artificial solar de Ishiguro en una película que Sony guardó más de dos años y que la crítica de Londres rechazó casi en bloque
Martha O'Hara
Añádenos en Google

En una de las imágenes promocionales de Klara y el Sol, es la luz la que habla. Una figura con una melena oscura cortada a ras se sienta junto a la ventana de una casa de campo, entre dos cortinas de flores, con un radiocasete sobre el alféizar, y al otro lado del cristal un sol bajo descansa sobre una línea de colinas. Esa figura es Klara, la Amiga Artificial alimentada por energía solar a la que da vida Jenna Ortega, y ese sol no es un simple decorado. En la novela de Kazuo Ishiguro es aquello de lo que se alimenta y, con el tiempo, aquello en lo que cree.

La adaptación de Taika Waititi empieza esta semana su recorrido por las salas cargando con dos pesos a la vez. Uno es el libro, la primera novela que Ishiguro publicó después de recibir el Nobel, una historia callada sobre una máquina que observa a una familia con más atención de la que sus miembros se prestan entre sí. El otro es la acogida en el Festival de Cine de Londres del BFI, donde la película celebró su estreno mundial en una gala y varios críticos respondieron con reseñas de una sola estrella. Waititi la considera su película más dramática. Buena parte de la prensa londinense vio, en cambio, una comedia que no funciona y un drama que nunca termina de comprometerse.

YouTube video

Una Amiga Artificial para el público de Miércoles

Elegir a Ortega como Klara es la declaración de intenciones más nítida de la película. En la novela, Klara es la narradora, y su atención minuciosa y literal es la textura misma del libro; en pantalla, el papel recae en la actriz que toda una generación conoce como Miércoles Addams, una intérprete cuya imagen se ha construido sobre la impasibilidad. Dave Calhoun, de Screen Daily, vaticinó que «muchos deberían encariñarse con la entrañable interpretación de Jenna Ortega como Klara, sobre todo quienes la admiran por la serie de Netflix Miércoles». Ortega dijo a Reuters en el estreno que «parecía una historia muy oportuna», y explicó a la agencia PA que el guion «era distinto de muchos de los guiones que recibía en aquel momento».

A su alrededor, la película levanta un hogar. Mia Tharia interpreta a Josie, la adolescente adinerada que elige a Klara en un escaparate, y Amy Adams encarna a su madre, Chrissie, con Rachel House como Melania, la recelosa ama de llaves. Adams plantea el papel como un estudio de las grietas antes que de la ternura. «Lo fascinante de esta (película) es interpretar a una madre que toma decisiones cuestionables», declaró a PA, y añadió que pudo «explorar a alguien con defectos muy profundos». Natasha Lyonne es la encargada de la tienda, y Steve Buscemi aparece como Capaldi, a quien la crítica de Deadline describe como un misterioso benefactor.

Un director que quería hacer su película más dramática

Waititi levantó su reputación sobre una sinceridad escondida dentro de un chiste. Ese registro sostuvo Jojo Rabbit, la sátira que le valió el Óscar, y era el que la crítica esperaba que llevara a Ishiguro. Esta vez lo presentó de otra manera. «Es una máquina que entra en el mundo de una familia rota y, de algún modo, les enseña la importancia de ser humanos», dijo en la alfombra roja de Londres, antes de añadir: «Tiene algunos momentos divertidos, pero probablemente sea mi película más dramática». También admitió que subestimó el encargo, según contó a Vanity Fair: «Pensé que quizá sería la película más fácil que haría jamás, porque cuando leí el libro por primera vez me dije: puedo hacer esta película. Va a ser fácil, no pasa nada».

Esa última frase señala el verdadero problema que hay en el centro del proyecto. Ishiguro escribe por omisión: contención, cosas que no se dicen, una narradora que cuenta más de lo que entiende. El guion, firmado por Dahvi Waller y el propio Waititi, tiene que convertir esa reserva en escenas, y la premisa deja ver dónde recae el peso. La fe de Klara en el sol es el único motor de la trama que le pertenece por completo, y la campaña de Sony se apoya en ella, desde un avance titulado «Powered by sunshine» (impulsada por la luz del sol) hasta el lema «Meet the future of friendship» (conoce el futuro de la amistad). Waititi defiende la urgencia del tema: «Es vital ahora mismo, porque estamos en un momento en el que quizá estamos al borde de perder el control de nuestra relación con la tecnología».

Lo que la crítica de Londres no le perdonó

El veredicto del festival roza la unanimidad, y apunta al tono. Peter Bradshaw, que le dio una estrella en The Guardian, la definió como «una porción de futurismo caprichoso y sentimental y de no-sátira» que «acaba sin decir nada sustancial ni significativo (ni gracioso) sobre la inteligencia artificial, el amor o el duelo». Damon Wise, de Deadline, encontró una «comedia dramática curiosamente plana», y David Jenkins, de Little White Lies, reprochó a Waititi su «costumbre juvenil de desactivar cualquier atisbo de profundidad con una sacudida de humor tonto o un tirón cómico de alfombra». Clarisse Loughrey, de The Independent, lo resumió con más claridad que nadie: «El libro trataba de quiénes somos en esencia, hoy y mañana. La película trata del poder del amor y la amistad. Parece toda una rebaja».

La defensa existe, y descansa en la superficie. Calhoun elogió «interpretaciones sólidas y un apartado visual imaginativo» y «un tono singular, de otro mundo», aunque advirtió de que «algo se pierde al ampliar la historia más allá de la estrecha perspectiva de Klara». James Mottram, que le concedió tres estrellas en el South China Morning Post, habló de «una fábula de ciencia ficción luminosa y risueña que de vez en cuando deja destellos de oscuridad». Ninguna de las dos reseñas responde a la pregunta de fondo que plantea el estreno. Sony guardó la película terminada en un cajón durante más de dos años después del rodaje, y nada en el lanzamiento explica qué cambió, aparte del calendario. Las notas agregadas son tempranas, construidas sobre 12 reseñas en Rotten Tomatoes y 9 en Metacritic, pero apuntan en la misma dirección: un 25 % y un 27.

De la compra anticipada del libro al estreno a gran escala

El proyecto nació como una apuesta por Ishiguro antes incluso de que la novela llegara a las librerías. 3000 Pictures, el sello de Elizabeth Gabler respaldado por Sony, cerró en 2020 un acuerdo preventivo por los derechos del libro, con David Heyman, de Heyday Films, como productor. Waititi entró en negociaciones para dirigirla en 2023 y la rodó en Nueva Zelanda entre enero y abril de 2024 con el título provisional de Tears and Rain. Después llegó la espera, hasta que Sony le puso fecha en la CinemaCon de abril. Producen Heyman, Waititi y Garrett Basch, Ishiguro figura como productor ejecutivo y el reparto incluye también a Aran Murphy en el papel de Rick.

Jenna Ortega as Klara running through a harvested wheat field in Klara and the Sun, directed by Taika Waititi
Jenna Ortega as Klara in Klara and the Sun (2026), directed by Taika Waititi

Klara y el Sol dura 116 minutos y llega a los cines españoles el 30 de octubre de 2026 de la mano de Sony Pictures. Para entonces ya llevará una semana en las salas de Estados Unidos y Reino Unido, donde Columbia Pictures y Sony Pictures Releasing la estrenan a gran escala el 23 de octubre, con calificación PG-13 y 12A respectivamente, dentro de un despliegue mundial que arranca el 21 de octubre; Australia la recibe un día antes que Estados Unidos, el 22 de octubre. Todavía no se ha anunciado fecha de estreno en plataformas.

La Klara de Ishiguro pasa la novela negociando con el sol, convencida de que la ayudará si le ofrece lo adecuado. La película de Waititi hace ahora el mismo trato con el público, después de que la crítica de Londres le dijera que no.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.