Cine

Lee Chang-dong vuelve con ‘Possible Love’ y se lleva el premio que roza el León

Martha O'Hara

El León de Oro más pronosticado del año no ganó el León de Oro. Lee Chang-dong regresó a la competición con Possible Love y salió de Venecia con el León de Plata – Gran Premio del Jurado, el galardón de subcampeón que un festival entrega al filme que más respeta y menos quiere discutir. Para un director que ha pasado su carrera siendo la apuesta más segura de cualquier concurso, es una forma conocida: admirado por todos, coronado por poco por otro.

Possible Love es su primera película en la competición principal desde Burning, el drama de 2018 que encabezó las encuestas de la crítica y se convirtió en un hito del cine de autor coreano. Siete años son un silencio largo para un cineasta que trabaja despacio por decisión, y la expectación en torno al regreso fue el motor de los pronósticos del festival: este medio, entre ellos, lo daba por favorito al León en la víspera.

El cine de Lee corre desde siempre por la misma corriente: gente común deshecha por un duelo o un anhelo que llega de soslayo, filmada con una paciencia que deja aflorar el sentido en lugar de anunciarlo. De Secret Sunshine a Poetry y Burning, construye la emoción sobre lo no dicho y confía en que el espectador cierre la distancia. Un título como Possible Love —condicional, inacabado— está de lleno en esa sensibilidad, y es la clase de contención que un jurado respeta aunque en la cima busque algo más ruidoso.

El Gran Premio es también una lectura de cómo se rompió la noche. Cuando un jurado da su premio mayor a un descubrimiento —Woman Unknown, de May el-Toukhy—, el maestro consagrado suele quedar un escalón por debajo: no como degradación, sino como la manera del jurado de honrar una carrera mientras apuesta por lo nuevo. Que ambas películas terminaran primera y segunda, un debut danés por encima de una institución coreana, es la declaración más nítida del panel de Maggie Gyllenhaal sobre hacia dónde quería dirigir la atención.

Lo que está en juego va más allá del Lido. Possible Love llega como abanderada surcoreana de la temporada de premios, y un gran premio veneciano es justo el lanzamiento que quiere una campaña internacional: prueba de pedigrí de concurso sin el peso del estatus de favorito que un León habría impuesto. Para Lee, cuyos filmes crecen en reputación con los años más que en sus primeros fines de semana, un Gran Premio puede resultar de todos modos el trofeo más duradero.

Lo que abre es una larga carrera. La película recorre ahora el circuito otoñal de festivales con un galardón veneciano en el cartel y una ausencia de siete años contada como un regreso que valió la pena. Lee Chang-dong no ganó el premio que todos preveían, pero ganó el que mejor envejece, y dejó el Lido como el autor con el que toda la temporada se va a medir.

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