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Don’t Look Up: una sátira política que acierta en su crítica a la indiferencia global

Martin Cid
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El cometa se acerca, pero nadie mira arriba. En la sala ovala, Leonardo DiCaprio como Dr. Randall Mindy y Jennifer Lawrence como Kate Dibiasky presentan sus cálculos a un comité presidencial que parece más interesado en selfies que en el apocalipsis inminente. Esta escena inicial de Don’t Look Up (2021), dirigida por Adam McKay, establece el tono de una sátira política que no pierde tiempo en golpear donde duele: nuestra incapacidad colectiva para enfrentar crisis existenciales.

McKay, conocido por su trabajo en The Big Short y Vice, vuelve a emplear su estilo frenético y cargado de referencias culturales. La película se beneficia de un elenco estelar que incluye a Meryl Streep como la presidenta Orlean, Cate Blanchett como la presentadora Brie Evantee, y Mark Rylance como el magnate tecnológico Peter Isherwell. Cada actor aporta capas de complejidad a personajes que, en otras manos, podrían haber sido meras caricaturas.

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La trama sigue a Mindy y Dibiasky mientras intentan alertar al mundo sobre un cometa que destruirá la Tierra en seis meses. Su viaje los lleva desde el despacho del presidente hasta programas de televisión matutinos, pasando por debates políticos y reuniones corporativas. La película satiriza la indiferencia institucional ante las crisis, utilizando el cometa como una alegoría para amenazas reales como el cambio climático y la pandemia de COVID-19.

Uno de los aspectos más fuertes de Don’t Look Up es su crítica mordaz a los medios de comunicación y la cultura del espectáculo. La secuencia en la que Mindy y Dibiasky aparecen en The Daily Rip, un programa matutino similar a Good Morning America, es particularmente efectiva. Brie Evantee, interpretada por Blanchett, trata el anuncio del apocalipsis con la misma frivolidad con la que cubriría un lanzamiento de perfume. La escena es una crítica aguda a cómo los medios sensacionalistas trivializan noticias importantes.

La dirección de McKay es audaz y visualmente impactante. Hay momentos en los que la cámara se detiene para capturar detalles significativos, como el plano del cometa acercándose a la Tierra, que evoca un sentido de terror existencial similar al de Melancholia de Lars von Trier. Sin embargo, la edición puede sentirse sobrecargada en ocasiones, con cortes rápidos y transiciones abruptas que dificultan la conexión emocional con los personajes.

El guión, escrito por McKay y David Sirota, es otro punto fuerte. Las líneas de diálogo son afiladas y llenas de ironía, como cuando Streep dice: «Milk was a bad choice,» una referencia a un escándalo político ficticio que se convierte en un meme viral. Sin embargo, el guión también tiene sus defectos. A veces, la película intenta abarcar demasiado, pasando de una crítica al capitalismo corporativo a otra sobre la incompetencia política sin desarrollar completamente ninguno de estos temas.

Las actuaciones son generalmente sólidas. DiCaprio y Lawrence tienen química en sus escenas más íntimas, pero el guión les limita a arquetipos: el científico idealista frente a la joven rebelde. Streep roba escenas con su combinación de incompetencia y narcisismo, mientras que Rylance encapsula perfectamente la avaricia disfrazada de innovación. Blanchett y Jonah Hill como Jason Orlean también destacan en sus respectivos roles.

La banda sonora, compuesta por Nicholas Britell, es uno de los puntos fuertes de la película. La mezcla de melodías orquestales y beats electrónicos refleja la tensión entre lo apocalíptico y lo banal. Sin embargo, el uso excesivo de canciones populares en momentos clave puede sentirse forzado.

Don’t Look Up no es una película perfecta. Su ambición a veces la lleva a perder el foco, y algunas de sus críticas pueden parecer redundantes o predecibles. Pero es una película valiente que no teme arriesgarse. Es un espejo incómodo de nuestra sociedad, uno que refleja nuestras fallas y debilidades con una claridad despiadada.

La película fue bien recibida por los críticos, aunque algunos encontraron su sátira demasiado pesada o smug. La National Board of Review y el American Film Institute la nombraron entre las mejores películas de 2021, y recibió cuatro nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película. Sin embargo, también recibió críticas mixtas en Rotten Tomatoes, con un 54% de aprobación.

En última instancia, Don’t Look Up es una película para aquellos que disfrutan del cine político y social. Es una crítica mordaz a nuestra indiferencia colectiva ante las crisis existenciales, pero también una celebración de la resiliencia humana en medio del caos. No es una película fácil de ver, ni está destinada a serlo.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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