Música

Joaquín Sabina, el cantautor que cambió los escenarios por los sonetos

Penelope H. Fritz
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Joaquín Sabina
Joaquín Sabina
Photo: Mr. Tickle / CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento12 de febrero de 1949
Úbeda, Jaén, Spain
OcupaciónCantautor, poeta
PremiosMedalla de Oro del Mérito en las Bellas Artes · Medalla de Andalucía · Premio a la Trayectoria de Latin Grammy

Pocos días antes de su último concierto, Joaquín Sabina le dijo a un entrevistador que no echaría de menos los escenarios. Conocía a compañeros que no podían vivir sin ellos, dijo, pero él no era uno de ellos: «Sé vivir perfectamente bien sin subirme a un escenario». Es una confesión extraña en boca de un cantante cuyo bombín, su voz rasposa y sus conciertos de tres horas marcaron la canción en español durante dos generaciones. También suena sincera. Sabina siempre se ha presentado como un hombre que primero escribe y después canta, y su plan para la jubilación es el más antiguo que ha tenido: un cuaderno.

Hijo de un inspector de policía y de una ama de casa, nació y creció en Úbeda, una localidad renacentista rodeada de olivares en Jaén, Andalucía. De adolescente escribía poemas y tocaba versiones de Elvis Presley y Chuck Berry con unos amigos en un grupo llamado Merry Youngs. Cuando su padre le ofreció un reloj de pulsera como recompensa por aprobar los exámenes, él pidió una guitarra. Su hermano mayor se quedó con el reloj y, como su padre, se hizo policía. Sabina ha dicho que la distancia entre los dos hermanos empezó allí.

En 1968 se trasladó a Granada para estudiar Filología Románica, y pronto la política se cruzó en su camino. En 1970 lanzó un cóctel molotov contra una sucursal bancaria como protesta por el proceso de Burgos, el juicio militar a separatistas vascos bajo el régimen de Franco, y abandonó el país con un pasaporte prestado. Tras pasar unos meses en París, se instaló en Londres, donde vivió como okupa, cantó en estaciones de metro y restaurantes y autopublicó un cuadernillo de canciones, Memoria del exilio, que vendía ejemplar a ejemplar por Portobello Road. La historia más repetida de aquellos años —una propina de cinco libras de George Harrison— la ha contado Sabina de formas contradictorias, incluida una versión en la que se bebió el dinero aquella misma noche.

Regresó a España en 1977 y publicó su primer álbum, Inventario, en 1978. El segundo, Malas compañías (1980), incluía «Pongamos que hablo de Madrid», grabada primero por Antonio Flores y adoptada después como himno oficioso de la ciudad. En La Mandrágora, un pequeño local madrileño, compartió escenario con Javier Krahe y Alberto Pérez, y el álbum en directo de aquellas noches, La Mandrágora (1981), captó la mezcla de cabaré, ironía y poesía callejera que se convertiría en su sello. El salto al gran público llegó tras fichar por Ariola en 1985 y salir de gira con la banda de rock Viceversa. Hotel, dulce hotel vendió más de 400.000 copias en 1987.

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Los años noventa lo convirtieron en una figura a ambos lados del Atlántico. Física y química (1992), con Andrés Calamaro en «Pastillas para no soñar», vendió más de un millón de copias y dio pie a una gira latinoamericana de 188 conciertos. Yo, mi, me, contigo (1996) incluía «Y sin embargo», que Sabina ha calificado como su canción de amor favorita, y 19 días y 500 noches (1999) vendió medio millón de copias e incluía «Noches de boda», cantada junto a Chavela Vargas. El académico Juan Pablo Neyret interpreta esos dos discos como la cumbre de un estilo barroco, deudor de Quevedo, con sus juegos de palabras, antítesis y listas acumulativas.

La leyenda del poeta con guitarra oculta una realidad más práctica. Tras su debut, los discos de Sabina se construyeron sobre sus letras, mientras que la música, desde mediados de los ochenta, corría en gran medida a cargo de su guitarrista Pancho Varona y de Antonio García de Diego. Junto a Varona fundó Ripio, la editorial que registraba sus canciones. Por eso el final de la colaboración fue un golpe para los seguidores: en noviembre de 2022, Varona anunció que Sabina no contaría con él para la siguiente gira, poniendo fin a más de cuatro décadas de trabajo conjunto, y Sabina no ofreció ninguna explicación pública. No era su primera ruptura. En 1998, un álbum conjunto con Fito Páez, Enemigos íntimos, acabó con más de setenta conciertos cancelados y una carta rimada de Sabina en la que enumeraba sus quejas.

Su cuerpo ha interrumpido la historia en más de una ocasión. En agosto de 2001 sufrió un ictus leve; se recuperó físicamente en unas semanas, pero cayó en una depresión que duró años. Dejó la cocaína, canceló la gira de Dímelo en la calle (2002) y se dedicó sobre todo a escribir poesía, incluidos los sonetos de Ciento volando de catorce. Regresó con Alivio de luto en 2005, recorrió España y América junto a Joan Manuel Serrat con Dos pájaros de un tiro en 2007 y, en 2009, publicó Vinagre y rosas, grabado con la banda Pereza y convertido en el álbum más vendido de España ese año.

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Su último álbum de estudio hasta la fecha, Lo niego todo (2017), fue producido por Leiva, con letras escritas junto al poeta Benjamín Prado. Un año después, se quedó sin voz durante un concierto en el WiZink Center de Madrid y se canceló la gira. En febrero de 2020, durante otra noche en el mismo recinto junto a Serrat, cayó del escenario al foso de seguridad y tuvo que ser operado de un hematoma intracraneal. El documental de Fernando León de Aranoa Sintiéndolo mucho, estrenado en San Sebastián en 2022, lo siguió en casa y de gira; su canción homónima, escrita junto a Leiva, ganó el Goya a la mejor canción original en 2023. La Academia Latina de la Grabación había anunciado en 2021 que le concedería el Premio a la Excelencia Musical.

Anunció el final de las giras con una canción, «Un último vals», cuyo vídeo reunió a Serrat, Ricardo Darín, Calamaro y Jorge Drexler. La gira Hola y adiós agotó las entradas desde Chicago hasta Buenos Aires y después por toda España, con paradas en París y Londres, y concluyó en el Movistar Arena de Madrid el 30 de noviembre de 2025. RTVE emitió aquella última noche en enero y, el 1 de mayo de 2026, Sony Music la publicó como el doble álbum en directo Hola y Adiós (En Directo), con dieciocho canciones, entre ellas «Contigo», «Princesa» y «Y sin embargo».

Lejos de los escenarios, se casó con Jimena Coronado, fotógrafa peruana y su pareja desde hacía más de dos décadas, en una ceremonia civil celebrada en Madrid en junio de 2020. Tiene dos hijas, Carmela y Rocío, fruto de su relación con Isabel Oliart. También escribió el himno del centenario del Atlético de Madrid, el club al que ha seguido toda la vida.

Lo que viene ahora es un escritorio, no un escenario. Antes del concierto de despedida, dijo que tenía cuatro o cinco canciones para un nuevo álbum que se propone grabar y más de sesenta sonetos para un libro, y que quería llenar los días escribiendo, pintando y leyendo. No se ha anunciado ningún título ni fecha para ninguno de los dos proyectos. Dejó una puerta abierta: un concierto único o un homenaje, si sus amigos insisten. Pero no, en sus palabras, una gira.

Discografía seleccionada

  • Inventario (1978)
  • Malas compañías (1980)
  • Ruleta rusa (1984)
  • Juez y parte (1985)
  • Hotel, dulce hotel (1987)
  • El hombre del traje gris (1988)
  • Mentiras piadosas (1990)
  • Física y química (1992)
  • Esta boca es mía (1994)
  • Yo, mí, me, contigo (1996)
  • 19 días y 500 noches (1999)
  • Lo niego todo (2017)

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