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Matthew Vaughn, de Kingsman a dirigir a Javier Bardem en HBO

Penelope H. Fritz
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Matthew Vaughn
Matthew Vaughn
Photo via The Movie Database (TMDB)
Nacimiento7 de marzo de 1971
Paddington, London, England
OcupaciónDirector y productor de cine
Conocido porKingsman: Servicio secreto, X-Men: Primera Generación, Kick-Ass: Listo para machacar
PremiosKnight Bachelor

Dos películas de Matthew Vaughn cerraron su paso por los cines con una recaudación mundial prácticamente idéntica. La primera fue Kick-Ass: listo para machacar, una comedia de superhéroes malhablada que todos los estudios rechazaron y que él acabó pagando de su bolsillo; con ella pasó a ser el director al que Hollywood quería contratar. La segunda fue Argylle, un vistoso juguete de espías comprado por Apple, y con ella pasó a ser el chiste recurrente sobre lo que gastan las plataformas. Mismas cifras, veredictos opuestos. Lo que cambiaba era de quién era el dinero, y casi todo lo que ha hecho desde entonces se entiende como un esfuerzo por no volver a quedar en el lado equivocado de esa frontera.

La pregunta sobre quién es dueño de qué empezó en casa. Durante años, Vaughn creyó que su padre era Robert Vaughn, el actor estadounidense de The Man from U.N.C.L.E., y con ese apellido entró en el oficio. Una investigación de paternidad acabó por desmentirlo: su padre biológico era George de Vere Drummond, un banquero inglés de familia aristocrática. Mantuvo Vaughn en los carteles y, más tarde, adoptó Drummond en sus papeles legales. Es una herencia extraña para alguien cuyas películas vuelven una y otra vez a chicos de clase obrera adoptados por élites secretas.

Nació en Paddington, Londres, el 7 de marzo de 1971, y estudió en Sussex House y después en el internado de Stowe, en Buckinghamshire, cuya asociación de antiguos alumnos llegaría a presidir. A los veinticinco años ya producía cine, empezando por The Innocent Sleep en 1996. La sociedad decisiva vino después: con Guy Ritchie fundó SKA Films y, como productor, sacó adelante Lock & Stock en 1998 y Snatch: cerdos y diamantes en 2000, las dos comedias criminales de acento barriobajero que convirtieron durante un tiempo el cine de gánsteres británico en la exportación más ruidosa del país. Cuando él y Ritchie tomaron caminos distintos en 2002, la empresa pasó a llamarse Marv Films, un nombre construido con las iniciales del nombre de nacimiento que ya no usaba.

Su debut como director, Crimen organizado en 2004, era un thriller frío y preciso sobre el negocio de la droga con Daniel Craig, Tom Hardy y Sienna Miller, y le valió una candidatura al BAFTA al mejor debut británico. En cuestión de un año Craig fue anunciado como el nuevo James Bond, y la película ganó una segunda vida como su prueba de cámara. Al propio Vaughn le ofrecieron las llaves de una franquicia: firmó para dirigir X-Men: la decisión final y se marchó dos semanas antes del primer día de rodaje. Hizo en su lugar Stardust, un cuento de hadas de Neil Gaiman con Robert De Niro como pirata del aire travestido, y después salió a buscar un proyecto que ningún estudio pudiera retocar.

La búsqueda dio fruto con Kick-Ass: listo para machacar en 2010. A los estudios les gustaba el cómic de Mark Millar y John Romita Jr., pero querían personajes mayores, sobre todo Hit-Girl, la diminuta justiciera que insulta y mata. Vaughn se negó, reunió por su cuenta unos 30 millones de dólares y eligió a una Chloë Grace Moretz de 12 años. Grupos familiares australianos protestaron por el lenguaje; la película recaudó 96,2 millones de dólares en todo el mundo. Un año después, Fox le confió X-Men: primera generación, la precuela ambientada a comienzos de los sesenta que dio a Michael Fassbender y James McAvoy los papeles de Magneto y el profesor X.

Después llegó la franquicia que sí podía considerar propia. Kingsman: servicio secreto, estrenada a finales de 2014 y adaptada del cómic de Millar y Dave Gibbons, vistió a Colin Firth con traje a medida, convirtió a Taron Egerton en espía caballero salido de un barrio de viviendas sociales y recaudó 414,4 millones de dólares. Kingsman: el círculo de oro llegó en 2017 con 410,9 millones. La precuela, The King’s Man: la primera misión, sufrió aplazamientos sucesivos por la pandemia y se estrenó en diciembre de 2021 con 125,9 millones, menos de un tercio de lo que habían ganado sus predecesoras.

Ese descenso es donde se concentra la crítica. Su firma, la masacre al ritmo de una canción pop y la violencia de dibujo animado, parecía una insolencia cuando Hollywood solo producía capas solemnes, y una costumbre cuando todo el mundo la había copiado. Argylle, estrenada en febrero de 2024, hizo imposible ignorar el problema. Apple había pagado 200 millones de dólares por los derechos; la película sumó 96,2 millones en salas, la misma cifra que Kick-Ass, y solo el 32 % de los críticos de Rotten Tomatoes la valoró bien, con quejas por una trama enrevesada y una duración agotadora. La defensa del director tiene su lógica: esos 200 millones eran el precio de una licencia, no el presupuesto de rodaje. «No sé cómo se gastan 200 millones en eso», dijo. Pero la aritmética que antes lo protegía jugaba ahora en su contra. En octubre de 2024, un ejecutivo de 20th Century Studios declaró que no había planes para nuevas películas de Kingsman a corto plazo, y Kingsman: The Blue Blood, la aventura final prometida para Firth y Egerton, sigue en desarrollo.

Su respuesta ha sido controlar más piezas del tablero. En abril de 2025 fue nombrado caballero en la lista de honores de dimisión de Rishi Sunak, por sus servicios a las industrias creativas. Ese mismo año lanzó UR•Marv, un estudio conjunto con Cristiano Ronaldo que ya ha completado dos películas de acción, y su sociedad MARV Bee entró como accionista minoritario en la empresa matriz del Brentford, participación que amplió en 2026. También produjo y coescribió un reinicio de su propio universo Kick-Ass, Stuntnuts: The Movie, y cedió la cámara al especialista Damien Walters y a su equipo de segunda unidad. El rodaje terminó a finales de 2024 y la película aún no tiene fecha de estreno.

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La televisión es el frente nuevo. Day 1s, un drama futbolístico y la primera serie de UR•Marv, se rueda en Londres con financiación independiente; Vaughn dirige el piloto, Damian Lewis interpreta al agente Stanley Dalton, Thierry Henry participa como productor ejecutivo y Ronaldo produce y aparece en pantalla. En septiembre de 2026, HBO encargó directamente la serie completa de The Spread, un drama ambientado en el auge de los fondos de inversión de Miami, con Javier Bardem como un multimillonario decidido a desplazar hacia el sur el centro de gravedad económico. La escriben Bill Dubuque, cocreador de Ozark, y Sean Sansiveri; Vaughn dirige y es productor ejecutivo. Netflix, Prime Video, Paramount+ y Apple TV pujaron por ella.

Lejos de los rodajes, su vida ha sido inusualmente estable para el oficio. Se casó con la modelo alemana Claudia Schiffer en Suffolk el 25 de mayo de 2002; tienen tres hijos y reparten su tiempo entre Londres y Coldham Hall, una casa isabelina en la campiña de Suffolk.

La próxima fecha de su agenda pertenece a los tiburones. Shiver, un thriller de bucle temporal dirigido por Tim Miller con Keanu Reeves como contrabandista atrapado en el Caribe, está producido por Marv y Warner Bros. lo estrenará el 13 de agosto de 2027. Antes, The Spread pondrá a prueba algo concreto: si el director que construyó su nombre negándose a aceptar notas ajenas puede prosperar con el dinero de HBO, con un guion de otro y en una ciudad que funciona exactamente con el tipo de apalancamiento que él lleva toda su carrera intentando controlar.

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