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Ousmane Dembélé, de fichaje maldito del Barça a Balón de Oro

Penelope H. Fritz
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Ousmane Dembélé
Ousmane Dembélé
Photo: Bryan Berlin / CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento15 de mayo de 1997
Vernon
OcupaciónFutbolista profesional
PalmarésMundial 2018 · LaLiga ×3 · Copa del Rey ×2 · Copa de Francia · Champions ×2 · Supercopa
Premios individualesCaballero de la Legión de Honor

Durante buena parte de sus veinte, Ousmane Dembélé fue la respuesta a una pregunta que los clubes de fútbol prefieren no plantearse en voz alta: qué ocurre cuando pagas una fortuna por un talento al que el equipo médico no consigue mantener sobre el césped. El Barcelona fichó a un extremo capaz de regatear a cualquier lateral por ambos lados y con las dos piernas, pero durante largas temporadas tuvo a un jugador recuperándose de una operación en Finlandia. Después se marchó a París, un entrenador le pidió que jugara en otra posición y aquella historia aleccionadora acabó convirtiéndose en la de un ganador del Balón de Oro. Ahora, la pregunta que plantea su carrera es la contraria a la de entonces. Ya nadie duda de su talento. La incógnita es si los isquiotibiales y los gemelos que destrozaron sus años en el Barcelona le permitirán mantener este nivel el tiempo suficiente para que importe.

El talento se hizo evidente muy pronto, en Normandía. Dembélé creció en Évreux, a poca distancia en coche de Vernon, la localidad donde empezó su vida, como hijo de padre maliense y madre de ascendencia mauritana y senegalesa. De niño jugó en el club local Madeleine Évreux, después en el principal equipo de la ciudad y, ya en la adolescencia, ingresó en la cantera del Stade Rennais. Fue progresando por las categorías inferiores hasta llegar a un filial que pronto se le quedó pequeño.

El Rennes le dio la alternativa en el primer equipo en noviembre de 2015, seis meses después de cumplir 18 años (nació el 15 de mayo de 1997), y la temporada siguiente condensó en unos meses un largo proceso de formación: 12 goles en la Ligue 1, un hat-trick contra el Nantes y el premio al mejor jugador joven de la liga. El Borussia Dortmund lo fichó aquel verano. A las órdenes de Thomas Tuchel pasó una sola temporada en Alemania, suficiente para ser elegido mejor debutante de la Bundesliga y marcar en la final de la DFB-Pokal de 2017, en la que el Dortmund venció por 2-1 al Eintracht Frankfurt y Dembélé fue nombrado mejor jugador del partido.

El Barcelona fue a por él tres meses después, en agosto de 2017, tras la venta de Neymar al Paris Saint-Germain, que había dejado dinero en las arcas y un hueco en la banda. El traspaso costó 105 millones de euros, más hasta 40 millones en variables, y su precio pesó en todo lo que vino después. Una rotura de isquiotibiales en sus primeras semanas lo llevó a ponerse en manos del cirujano finlandés Lasse Lempainen, la primera de varias operaciones durante los cuatro años siguientes. Entre lesión y lesión dejó muestras de por qué el club había pagado aquella cifra: un gol en solitario contra el Tottenham en la Champions League, 13 asistencias, el mejor registro de la Liga, en la temporada 2021-22, tres títulos de Liga y dos Copas del Rey en seis temporadas. Se marchó al Paris Saint-Germain en el verano de 2023, por unos 50 millones de euros, después de disputar 185 partidos con un club que esperaba mucho más de él.

Las críticas de aquellos años no se limitaron a sus problemas físicos. El Barcelona lo multó en varias ocasiones por llegar tarde y por faltas de disciplina; además, en julio de 2021 se vio obligado a pedir disculpas públicamente después de que se difundiera un vídeo grabado en una habitación de hotel en Japón, en el que Dembélé y Antoine Griezmann se burlaban del aspecto de unos técnicos japoneses. La historia de redención suele pasar por alto este episodio o integrarlo en un relato ordenado sobre la paternidad: se casó en 2021, en 2022 nació su hija y, según informaciones desde Barcelona, después se convirtió en un jugador más tranquilo y profesional. Una lectura menos cómoda es que un futbolista que aún no había cumplido 21 años fue vendido dos veces en 15 meses por cantidades cada vez mayores, dentro de un mercado que valoraba su cuerpo como un activo, y maduró a un ritmo que no convenía a las cuentas de nadie. Su trayectoria internacional reflejó la misma dualidad. Ganó el Mundial de 2018 con Francia como suplente, sin llegar a abandonar el banquillo en la final; se rompió un tendón de los isquiotibiales en la Eurocopa de 2020 y, en la final del Mundial de 2022 contra Argentina, cometió un penalti y fue sustituido antes del descanso.

Su primera temporada en París fue útil, más que brillante: seis goles, un doblete de Liga y Copa y el tanto que abrió el marcador en la final de la Coupe de France contra el Lyon. El cambio llegó cuando Kylian Mbappé se marchó al Real Madrid en 2024 y Luis Enrique desplazó a Dembélé de la banda derecha al centro del ataque. En la temporada 2024-25 marcó 35 goles en 53 partidos, terminó como máximo goleador de la Ligue 1, empatado con otro jugador, con 21 tantos, firmó hat-tricks contra el Stuttgart y el Brest en apenas tres días y dio dos asistencias en la victoria por 5-0 ante el Inter en la final de la Champions League. El primer título de la Copa de Europa del PSG llegó con él como protagonista. En septiembre de 2025 ganó el Balón de Oro; en diciembre recibió también el premio The Best de la FIFA.

La temporada siguiente puso a prueba si el cuerpo de antes había acompañado a su nueva carrera. Una lesión en los isquiotibiales mientras estaba concentrado con Francia en septiembre de 2025 lo mantuvo de baja unas seis semanas y desencadenó un enfrentamiento público entre el PSG y la federación francesa por la gestión de su lesión; después sufrió dos problemas en los gemelos. Se perdió 19 partidos por lesión o enfermedad, más que en las dos temporadas anteriores juntas. Aun así, marcó 20 goles, conservó el premio al mejor jugador de la Ligue 1 y, en la final de la Champions League disputada en Budapest el 30 de mayo de 2026, empató desde el punto de penalti en el minuto 65, después de que el Arsenal se adelantara con un gol de Kai Havertz. El PSG ganó la tanda por 4-3 y se proclamó campeón de Europa por segundo año consecutivo.

En el Mundial de Norteamérica de aquel verano disputó el mejor fútbol internacional de su carrera. Marcó un hat-trick en la primera parte de la victoria por 4-1 en la fase de grupos contra Noruega, el primero en un Mundial desde el de Oleg Salenko en 1994, y anotó el segundo gol en el triunfo por 2-0 contra Marruecos en los cuartos de final, en Foxborough. España puso fin a la trayectoria de Francia con un 2-0 en la semifinal de Arlington y, en un caótico partido por el tercer puesto en Miami que Inglaterra ganó por 6-4, Dembélé marcó en el tiempo añadido. Fue el último partido de Didier Deschamps al frente de la selección. Terminó el torneo con seis goles.

La nueva temporada empezó con él en el banquillo. Tras regresar tarde del Mundial, salió en la Supercopa de la UEFA contra el Aston Villa y asistió a Désiré Doué en el gol de la victoria por 2-1. En septiembre marcó dos tantos y dio otras dos asistencias en el estreno del PSG en la Champions League, un 6-1 contra el Slovan Bratislava, y entró en la primera convocatoria de Francia de Zinédine Zidane.

El 26 de octubre, en el London Palladium, acudirá a la ceremonia del Balón de Oro como vigente ganador y uno de los 30 nominados. Sea cual sea el resultado de la votación, el dato más revelador llegará después: cuántas de las grandes noches del PSG podrá disputar entre ahora y el final de un contrato que vence en 2028.

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