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Joe Mixon y la lesión sin nombre que lo ha dejado fuera de la NFL

Penelope H. Fritz
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Joe Mixon
Joe Mixon
Photo: Erik Drost / CC BY 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento24 de julio de 1996
Oakley
OcupaciónJugador de fútbol americano (corredor de la NFL)
Premios individualesPro Bowl · Primera selección de la Big 12

La prueba con los Seahawks salió lo bastante bien como para que en Seattle dejaran correr que iba a firmar. Después los médicos miraron el pie. En menos de un día el equipo había cambiado de idea, y Joe Mixon, corredor con dos Pro Bowl, volvía al punto en el que estaba desde que Houston lo dejó marchar: sin contrato, sin diagnóstico público y hablando del final de su carrera solo a través de terceros. Mike Macdonald, entrenador de Seattle, ofreció el único consuelo posible: «Esto es lo que pasa en el fútbol americano. Él no puede controlar estas cosas».

Control es la palabra que ha perseguido a Mixon durante años, casi siempre como reproche. Durante buena parte de su vida pública la pregunta sobre él fue si merecía la oportunidad que se le dio, y la contestó con yardas durante ocho temporadas. Lo que lo ha frenado ahora es lo único que nadie puede discutir. Nick Caserio, director general de los Houston Texans, habló de «una afección o situación médica», aseguró que el jugador no había hecho nada irresponsable y reconoció que no tenía con qué compararla. «Fue algo insólito. Sinceramente, nunca había visto esa afección», dijo.

Joseph Tyler Mixon procede de Oakley, una pequeña ciudad en el extremo oriental de la bahía de San Francisco, donde nació el 24 de julio de 1996. En el instituto Freedom jugó también al baloncesto, pero lo suyo era el fútbol americano: en su último curso corrió 1.704 yardas con 23 touchdowns, Rivals lo situó como el mejor corredor del país y 47 universidades le ofrecieron beca. Eligió Oklahoma por delante de Alabama.

Llevaba pocas semanas en Norman cuando ocurrió la noche que lo acompañaría a todas partes. En julio de 2014, en un restaurante cercano al campus, una discusión con una estudiante, Amelia Molitor, terminó con Mixon golpeándola en la cara y rompiéndole cuatro huesos; ella tuvo que pasar por el quirófano. Acusado de agresión como delito menor, aceptó una declaración Alford, que admite que las pruebas bastarían para condenarle sin reconocer la culpa, y recibió una sentencia diferida de un año, terapia y cien horas de servicio comunitario. Oklahoma lo apartó del equipo toda la temporada. El vídeo de seguridad no se hizo público hasta diciembre de 2016, cuando, después de que el Tribunal Supremo de Oklahoma ordenara su difusión, fueron sus propios abogados quienes lo publicaron. La demanda civil de Molitor terminó en acuerdo y él le pidió perdón públicamente la primavera siguiente.

En el campo, en cambio, los argumentos a su favor no dejaban de crecer. En dos temporadas con los Sooners sumó 2.027 yardas y 17 touchdowns, entró en el primer equipo ideal de la Big 12 y se marchó con dos años de elegibilidad por delante. El draft de 2017 se convirtió en un referéndum sobre si la liga debía quererlo, y varios equipos lo borraron directamente de sus listas. Cincinnati lo eligió en la segunda ronda, en el puesto 48, y asumió las críticas.

Lo que vino después fue la excelencia menos vistosa que existe. En su segundo año lideró la Conferencia Americana en yardas por tierra, con 1.168, añadió 1.137 la temporada siguiente, firmó en septiembre de 2020 una ampliación de cuatro años y 48 millones de dólares y luego perdió casi todo ese curso por lesión. En 2021 corrió 1.205 yardas con 13 touchdowns y fue el primer corredor de los Bengals convocado al Pro Bowl desde Rudi Johnson. Aquel año terminó en la Super Bowl LVI, donde ganó 72 yardas por tierra y, en una jugada de engaño, lanzó un pase de touchdown de seis yardas a Tee Higgins: solo otros dos corredores lo habían hecho antes en una Super Bowl. Cincinnati perdió 23-20 ante los Rams. En noviembre siguiente anotó cinco touchdowns contra Carolina, cuatro por tierra y uno de recepción, récord de la franquicia.

El caso contra Mixon no cuesta armarlo, y no se queda en Oklahoma. A comienzos de 2023 una mujer lo acusó de apuntarle con una pistola en el centro de Cincinnati; el cargo de amenazas agravadas se retiró, se volvió a presentar y, en agosto de ese año, un tribunal municipal del condado de Hamilton lo declaró no culpable tras un juicio de cuatro días. La absolución cerró el caso, no la discusión. Para sus críticos seguía siendo el ejemplo más claro de la rapidez con la que el fútbol americano convierte el rendimiento en perdón, y su rendimiento nunca les concedió un año tranquilo para olvidarlo. La lectura más exacta es más fría que la de cualquiera de los dos bandos: la liga lo mantuvo exactamente mientras sus piernas lo justificaron, ni un día más.

Esa lógica llegó en marzo de 2024, cuando Cincinnati lo traspasó a Houston a cambio de una elección de séptima ronda, la última del draft, por un corredor que acababa de superar las mil yardas. Los Texans le firmaron al día siguiente una ampliación de tres años y 27 millones, y él respondió con 159 yardas y un touchdown en su primer partido, ante Indianápolis. Cerró aquella temporada con 1.016 yardas por tierra, 11 touchdowns de carrera y su segundo Pro Bowl, y en los playoffs corrió 106 yardas con un touchdown en la victoria sobre los Chargers.

Luego llegó el pie. Mixon se perdió los entrenamientos de primavera de 2025 por lo que al principio parecía un problema de tobillo, pasó en julio a la lista de lesionados ajenos al fútbol y no jugó ni un solo snap en toda la temporada. Houston lo cortó en marzo de 2026, un año antes de que venciera su contrato. En julio, el periodista de Houston Aaron Wilson contó que Mixon había dicho a antiguos compañeros de los Bengals que su carrera había terminado, que se había sometido a otra operación y que no había presentado los papeles de la retirada.

Ese último detalle explica la llamada de Seattle. Con el novato Jadarian Price en la lista de lesionados y Zach Charbonnet todavía recuperándose de una rotura del ligamento cruzado anterior, los Seahawks hicieron una prueba a Mixon a principios de octubre. Las primeras informaciones lo daban por fichado. Después Adam Schefter, de ESPN, informó de que el equipo había renunciado tras el reconocimiento médico, y Seattle se decantó por Robert Henry Jr.

El balance queda donde está: cinco temporadas de más de mil yardas, un pase de touchdown en una Super Bowl, un historial que se seguirá discutiendo cada vez que salga su nombre y un diagnóstico que nadie ha descrito en público. Mixon no ha pronunciado la palabra retirada. La decisión que le queda es si decirla o seguir esperando un reconocimiento médico que pueda superar.

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