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Karra Elejalde, del Koldo de Ocho apellidos vascos al abuelo roto de El niño

Penelope H. Fritz
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Karra Elejalde
Karra Elejalde
Photo: Pedro J Pacheco / CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento10 de octubre de 1960
Vitoria-Gasteiz, Spain
OcupaciónActor y director
Conocido porBiutiful, Los cronocrímenes, Bajocero
Premios2 Goya · Gaudí Award for Best Actor · Spanish Actors Union Award for Best Film Lead Actor · Seminci Valladolid Best Actor (compartido) · CEC Medal for Best Supporting Actor · Gold Medal of Merit in the Fine Arts

En las ruedas de prensa y en los sofás de los programas nocturnos, Karra Elejalde interpreta el papel que él mismo llama el de bocachanclas: el que dice lo que los demás evitaban decir. Lo más reciente, que ahora los guionistas españoles se censuran antes de que nadie tenga ocasión de hacerlo por ellos. En pantalla, los trabajos que más respeto le han granjeado van en la dirección contraria. Un rector universitario que por fin planta cara en un salón lleno de oficiales franquistas. Un arquitecto jubilado que nunca acaba de explicar por qué deja dormir a un desconocido en su piso. Un abuelo que se niega a aceptar que el niño murió en una explosión en el colegio. Su carrera solo se entiende si se contemplan juntos esos dos hombres.

Nació como Carlos Elejalde Garay en Vitoria-Gasteiz y pasó la infancia en Salinas de Léniz, en Gipuzkoa, hasta los catorce años. Su primer plan fue práctico: se formó como electricista, pero las clases de teatro durante aquellos estudios de formación profesional le hicieron cambiar de rumbo, y después añadió pintura y escultura en la escuela Mendizabala de Vitoria. Durante el servicio militar conoció al actor Toño Sampedro, que lo incorporó a la compañía La Farándula. Allí debutó en Adiós, hasta huevo interpretando a once personajes. Después llegaron años de teatro independiente vasco y letras para los grupos de rock Hertzainak y Korroskada.

Debutó en el cine en 1987, a los veintiséis años, con A los cuatro vientos, dirigida por José Antonio Zorrilla, pero el verdadero comienzo llegó a principios de los noventa, cuando una generación de directores vascos lo trató casi como un recurso compartido. Julio Medem lo fichó para Vacas en 1992; Álex de la Iglesia, para Acción mutante; Juanma Bajo Ulloa, para La madre muerta; y Pedro Almodóvar le dio el papel de un policía en Kika. Elejalde se convirtió en el actor capaz de hacer que lo extraño de sus películas pareciera normal.

Airbag, en 1997, convirtió aquello en un fenómeno de taquilla. Elejalde coescribió el guion con Bajo Ulloa y Fernando Guillén Cuervo e interpretó a Juantxo, un novio que pierde el anillo de compromiso durante su despedida de soltero y se lanza con dos amigos a recuperarlo. Fue la película española más taquillera del año y, durante unos meses, el mayor éxito del cine español en nuestro país, hasta que llegó Torrente. Elejalde se sentó después dos veces en la silla de director: Año Mariano, en 2000, codirigida con Guillén Cuervo, y Torapia, en 2004, que escribió y dirigió en solitario. También siguió volviendo a los escenarios con espectáculos en solitario como La Kabra tira al monte, que le valió una nominación al Fotogramas de Plata.

La segunda etapa de su carrera empezó en un tono más bajo. Nacho Vigalondo lo eligió para interpretar a Héctor, un hombre corriente atrapado en un bucle temporal, en Los cronocrímenes, estrenada en inglés con el título Timecrimes, en 2007. Después, Icíar Bollaín le ofreció el papel que cambió la manera en que la industria lo veía: Antón, un actor alcohólico contratado para interpretar a Colón en una película que se rueda en Bolivia, mientras la ciudad que rodea al equipo se levanta contra la privatización del agua. También la lluvia (Even the Rain, 2010) le valió el Goya al mejor actor de reparto en la gala de 2011.

El segundo Goya llegó desde el lado opuesto. En Ocho apellidos vascos (Spanish Affair, 2014), la comedia de Emilio Martínez-Lázaro sobre un andaluz que se hace pasar por vasco para conquistar a una chica, Elejalde interpretó a Koldo, el hosco padre pescador de ella. La película se convirtió en la producción española más taquillera estrenada en España, con unos 56 millones de euros y cerca de 9,5 millones de entradas vendidas. El papel le dio el Goya al mejor actor de reparto en 2015. Un año después volvió para Ocho apellidos catalanes y ha dicho que no participaría en más secuelas.

También es ahí donde debe empezar la lectura crítica. Koldo fijó la imagen de Elejalde como patriarca vasco hosco y entrañable, una imagen que hoy se le adelanta en las entrevistas. En marzo de 2026, mientras presentaba una película en el Festival de Málaga, dijo al medio esCine que ahora «es el guionista quien se autocensura» y se quejó de que todas las películas parezcan necesitar una lista de personajes obligatorios: «No puede ser que todas las películas tengan que tener un chico con síndrome de Down». Los personajes transgénero figuraban en esa misma lista. Sus declaraciones abrieron un debate; él insistió en que criticaba la forma en que se introduce la diversidad en los guiones y lleva tiempo pidiendo titulares que respeten sus frases completas. También ha dicho que hoy no se podría hacer Airbag. El argumento encaja con dificultad en su propia trayectoria, porque las películas que más reconocimiento le han dado desde Ocho apellidos vascos son historias pequeñas, humanas y comercialmente arriesgadas, de esas por las que la industria que describe sigue apostando.

Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar (While at War, 2019) es el ejemplo más claro. Como Miguel de Unamuno, filósofo y rector de Salamanca que primero apoyó el levantamiento militar de 1936 y después se enfrentó a él, Elejalde ofreció una interpretación construida sobre la duda. Le valió una nominación al Goya al mejor actor protagonista —que ese año ganó Antonio Banderas—, además del premio Gaudí y el de la Unión de Actores y Actrices. En Vasil (2022), de Avelina Prat, interpretó a Alfredo, un arquitecto jubilado que acoge a un inmigrante búlgaro sin techo, y compartió el premio al mejor actor del Festival de Valladolid con su compañero de reparto Ivan Barnev. Kepler Sexto B le sumó un premio Berlanga; el Gobierno de España le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de 2022, y en 2024 interpretó a Tello en la serie de Movistar Plus+ Segunda muerte.

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El año en curso viene especialmente cargado. En marzo presentó Auri, el segundo largometraje de Violeta Salama, fuera de concurso en Málaga. Interpreta al marido de una mujer de sesenta y cinco años, encarnada por Cristina Marcos, que administra su propio dinero por primera vez. La película llegó a los cines españoles en abril. El 30 de octubre, Netflix estrena Colisión (Collision Course), el primer thriller de Daniel Sánchez Arévalo, sobre un atraco a un banco en Madrid durante la crisis financiera, en el que comparte reparto con Laia Costa, Luis Zahera, Tamar Novas y Lluís Homar.

Después llega el título más duro. El niño, adaptación de Mariano Barroso de la novela de Fernando Aramburu, vuelve sobre la explosión de gas en un colegio de Ortuella, en Bizkaia, en octubre de 1980, que mató a cincuenta niños y tres adultos. Elejalde interpreta a Nicasio, el abuelo de uno de los niños fallecidos, frente a Belén Cuesta, que da vida a la madre del pequeño, Mariaje. Ninguno de los dos acepta los consuelos que se les ofrecen. La película llega a los cines españoles el 13 de noviembre y a Netflix el 27 de noviembre.

Así que el hombre que dice que la comedia ha perdido el arrojo termina el año como un abuelo al que no hay manera de consolar. Si El niño funciona, será una prueba más de que su argumento más convincente es el que defiende sin alzar la voz.

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