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Olivia Williams, la esposa de El sexto sentido que acabó mandando

Penelope H. Fritz
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Olivia Williams
Olivia Williams
Photo: Siebbi / CC BY 3.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento26 de julio de 1968
Camden Town, London, England
OcupaciónActriz
Conocido porEl sexto sentido, El padre, X-Men III: La decisión final
PremiosBritish Independent Film Award for Best Actress · National Society of Film Critics Award for Best Supporting Actress · London Film Critics' Circle Award for British Supporting Actress of the Year

En El sexto sentido, la escena más recordada de Olivia Williams transcurre en la mesa de un restaurante, donde se niega a mirar al marido sentado frente a ella. Es una de las interpretaciones más vistas de su década y, paradójicamente, la que menos dice de lo que sabe hacer. Los papeles que hoy la definen van en dirección contraria: mujeres que presiden la mesa y deciden quién se sienta en ella. Tula Harkonnen en Dune: la profecía, Camilla Parker Bowles en The Crown, la enfermera Ratched sobre el escenario del Old Vic londinense. Su trayectoria plantea una pregunta incómoda: por qué la industria tardó tanto en concederle la autoridad que el teatro británico le había confiado desde el principio.

Sus dos progenitores eran abogados de sala, barristers en la terminología inglesa, y algo de esa costumbre de decir mucho con muy poco recorre su trabajo.

Williams nació el 26 de julio de 1968 en Camden Town, al norte de Londres, estudió en el South Hampstead High School y se licenció en Literatura Inglesa en el Newnham College de Cambridge. La interpretación llegó después del título: dos años en la Bristol Old Vic Theatre School y tres en la Royal Shakespeare Company, entre Stratford-upon-Avon y Londres. En 1995 recorrió Estados Unidos con el Ricardo III del National Theatre que encabezaba Ian McKellen, y en 1996 fue Jane Fairfax en una versión televisiva de Emma.

Hollywood llegó de golpe. Kevin Costner la eligió tras una prueba de cámara para Mensajero del futuro (1997), su epopeya postapocalíptica y uno de los fracasos más sonados de la década. Wes Anderson la convirtió en Rosemary Cross, la maestra viuda de la que se enamoran a la vez el adolescente Max Fischer y el magnate interpretado por Bill Murray, en Academia Rushmore (1998). M. Night Shyamalan le dio a Anna Crowe, la esposa doliente de Bruce Willis, en El sexto sentido (1999), un éxito mundial.

Solo una de las tres siguió dando frutos. Todo el trabajo interesante que le han ofrecido en Estados Unidos, contó a The Hollywood Reporter, llegó gracias a Academia Rushmore: Sam Shaw la fichó para Manhattan y Justin Marks para Counterpart porque adoraban esa película. El taquillazo la hizo reconocible. La pequeña comedia la hizo deseable.

No persiguió el taquillazo. Williams dedicó la década siguiente sobre todo al cine británico: la comedia carcelaria Lucky Break (2001), de Peter Cattaneo; The Heart of Me (2002), que le valió el British Independent Film Award a la mejor actriz; la señora Darling en Peter Pan: La gran aventura (2003); la propia Jane Austen en el telefilme Miss Austen Regrets (2008); y la señorita Stubbs, la profesora que empuja a la Jenny de Carey Mulligan hacia Oxford, en An Education (2009). Joss Whedon la eligió entonces como Adelle DeWitt, la directora de una agencia clandestina que alquila personas con la memoria borrada, en Dollhouse. Fue la primera de sus mujeres al mando.

El papel que cambió el tono de la crítica fue Ruth Lang en El escritor (2010), de Roman Polanski: la esposa de un ex primer ministro británico interpretado por Pierce Brosnan y la mente más afilada de una casa llena de hombres convencidos de que dirigen algo. Le valió el premio de la National Society of Film Critics a la mejor actriz de reparto y el del Círculo de Críticos de Londres a la actriz británica de reparto del año.

Basta repasar su filmografía para constatar un patrón difícil de ignorar. Esposa de Bruce Willis, de Pierce Brosnan, de J.K. Simmons en Counterpart, de un físico de Los Álamos en Manhattan; Eleanor Roosevelt, mujer del presidente al que daba vida Bill Murray, en Hyde Park on Hudson (2012). El relato habitual sostiene que Williams rozó el estrellato y se quedó a las puertas. Lo que los créditos ponen de manifiesto es otra cosa: la industria la colocaba una y otra vez junto al hombre del centro, y ella convertía a esas esposas en la persona más inteligente del plano hasta que los guionistas empezaron a construir la escena a su alrededor. Counterpart, donde interpretaba dos versiones de Emily Silk en mundos paralelos, le permitió ser ambas cosas. Incluso su trabajo cinematográfico mejor valorado arrastra una complicación: El escritor lleva la firma de un director al que buena parte del público se acerca hoy con incomodidad.

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La edad dorada de la televisión de prestigio terminó de hacer las cuentas. Florian Zeller la situó entre los rostros que el personaje de Anthony Hopkins no logra reconocer en El padre (2020). Netflix la escogió para ser Camilla en las dos últimas temporadas de The Crown (2022-2023), una mujer a la que la prensa británica llevaba décadas retratando como la villana, y Williams la interpretó como la única adulta de la habitación. En Dune: la profecía (2024), de HBO, como Tula Harkonnen, hermana y cómplice de la Valya de Emily Watson, obtuvo una candidatura a los premios Gotham de televisión.

Todo eso ocurrió mientras estaba enferma. Los síntomas empezaron en octubre de 2014 y médicos de tres continentes los interpretaron mal; en junio de 2018, en su caravana durante un rodaje, abrió un correo que confirmaba un vipoma, un raro tumor neuroendocrino de páncreas. Una operación de siete horas y media le salvó la vida, pero las metástasis hepáticas reaparecen una y otra vez, un ciclo que ella compara con el juego de golpear topos, y ha admitido que nunca estará libre del cáncer. Hoy es embajadora de Pancreatic Cancer UK y defiende que la terapia de sustitución enzimática se prescriba en el momento del diagnóstico.

También se ha convertido en una de las voces más claras sobre los derechos de los intérpretes. En octubre de 2025 declaró a The Guardian que los actores necesitan, para los escaneos corporales que ahora se hacen en los rodajes, controles similares a las cláusulas de desnudo; había intentado sin éxito eliminar de sus contratos las cesiones de su imagen a perpetuidad, y descubrió que los honorarios legales para ser dueña de sus propios datos eran prohibitivos.

El ritmo no afloja. En 2025 fue Alma Reville, esposa y colaboradora más estrecha de Alfred Hitchcock, junto al Hitchcock de Tom Hollander en Monstruo: la historia de Ed Gein, de Netflix. A comienzos de este año sustituyó en el último momento a Michelle Gomez como la enfermera Ratched en Alguien voló sobre el nido del cuco, en el Old Vic; la crítica describió una Ratched que jamás necesitaba alzar la voz. Desde 2003 está casada con el actor y dramaturgo Rhashan Stone, con quien tiene dos hijas.

Lo próximo es The Good Daughter, la adaptación de Peacock de la novela de Karin Slaughter, donde interpreta a Harriet “Gamma” Quinn, madre de las hermanas a las que dan vida Rose Byrne y Meghann Fahy; los seis episodios llegan el 12 de noviembre de 2026. Tula volverá en la segunda temporada de Dune: la profecía, que HBO ha prometido para 2026 sin fijar fecha, y Williams se incorpora como fija a la segunda temporada de Young Sherlock, de Prime Video. En abril de 2027 debutará en el Orange Tree Theatre como Florence Lancaster en The Vortex, de Noël Coward: una madre de la alta sociedad con un amante joven, empujada por su hijo a un ajuste de cuentas que no sabe gestionar. Después de años interpretando a mujeres que controlan la sala, Coward le entrega una que la pierde, y ahí está la prueba de fuego de lo que ha construido.

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