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Scott Adkins, de villano de Hollywood a director de su propia pelea

Penelope H. Fritz
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Scott Adkins
Scott Adkins
Photo: Miguel Discart / CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento17 de junio de 1976
Sutton Coldfield, England
OcupaciónActor y artista marcial
Conocido porDoctor Strange: Hechicero supremo, John Wick 4, El ultimátum de Bourne
PremiosAction on Film Award for Breakout Action Star · Jackie Chan Action Movie Award for Best Action Movie Actor

En John Wick 4, Scott Adkins desaparece bajo un traje de obeso y kilos de prótesis para interpretar a Killa, el dueño de un club nocturno de Berlín que pierde una partida de cartas y después una pelea contra Keanu Reeves. Es un cameo de lucimiento en una de las películas de acción más taquilleras de la década, y oculta justo lo que sus seguidores pagan por ver: la técnica de patada más limpia del cine de acción en lengua inglesa. Esa distancia resume su carrera. Hollywood lo ha usado como obstáculo, mientras que las películas que hicieron su nombre se estrenaban directamente en vídeo, donde la cámara podía quedarse abierta y dejar que la pelea respirara.

Lleva veinte años demostrando que esos dos mundos miden cosas distintas. La próxima prueba se la ha impuesto él mismo: una película que dirige además de protagonizar.

Adkins creció en Sutton Coldfield, a las afueras de Birmingham, en una familia de carniceros; nació allí el 17 de junio de 1976. A los diez años siguió a su padre y a su hermano mayor hasta un club de judo del barrio. El taekwondo llegó a los trece y el cinturón negro a los diecinueve, y con los años sumó kickboxing, capoeira, krav magá, jeet kune do y wushu. En la pared de su cuarto estaban Jackie Chan, Bruce Lee y Jean-Claude Van Damme, y fue a buscar la industria que los había fabricado.

Esa industria estaba en Hong Kong. Un papel pequeño en la película de artes marciales Extreme Challenge llamó la atención del director de acción Stephen Tung y del productor Bey Logan, y pronto trabajaba a las órdenes de coreógrafos como Yuen Woo-ping, Corey Yuen, Sammo Hung y el propio Jackie Chan. En el Reino Unido el trabajo era más estable y menos físico: episodios de Doctors y EastEnders, un protagonista en la comedia dramática Mile High de Sky One y un papel fijo en Holby City.

La oportunidad llegó con una secuela de la que nadie esperaba gran cosa. En Undisputed II: Last Man Standing, dirigida por Isaac Florentine, Adkins interpretó a Yuri Boyka, un luchador carcelario ruso escrito como villano frente a Michael Jai White. El público se puso del lado del antagonista. Undisputed III: Redemption convirtió a Boyka en héroe y le valió a Adkins el premio Action on Film a la revelación del cine de acción; Boyka: Invicto IV le dio después el Jackie Chan Action Movie Award al mejor actor de acción. Florentine le confió además su primer protagonista, Casey Bowman, en Ninja, que tuvo secuela. Ninguna de estas películas tuvo un gran estreno en salas. Todas encontraron un público que rebobina las peleas para contar las patadas.

Mientras tanto, los estudios lo llamaban para encargos menores. Fue un agente de la CIA en El ultimátum de Bourne, compartió con Ryan Reynolds el papel de Arma XI en X-Men orígenes: Lobezno, interpretó a Hector, el secuaz de Van Damme, en Los mercenarios 2 y apareció en La noche más oscura, de Kathryn Bigelow. En Doctor Strange era uno de los fanáticos que intercambian golpes con Benedict Cumberbatch; en Ip Man 4 encarnó al sargento de marines racista Barton Geddes, el último rival de Donnie Yen en la saga. En total coincidió cuatro veces con Van Damme.

Hay una lectura menos amable de esta trayectoria, y merece espacio. A Adkins se le describe a menudo como la mejor estrella de acción a la que nunca se dio una oportunidad real, pero su filmografía muestra a un actor que eligió el volumen. Algunos años llegaron a las plataformas media docena de títulos suyos, varios armados deprisa alrededor de una sola localización y un recuento de cadáveres, y el conjunto es irregular de un modo que sus admiradores rara vez reconocen. El vídeo doméstico le dio control, planos largos y directores fieles. También le dio presupuestos que limitan lo que cualquier película puede llegar a ser. El relato de la estrella infravalorada se salta la parte en la que él siguió firmando.

Su mejor trabajo llegó cuando tomó las riendas del material. Accident Man, adaptación de la tira de Pat Mills y Tony Skinner publicada en la revista británica Toxic!, fue un proyecto que persiguió durante años: consiguió los derechos, escribió el guion con su amigo Stu Small, lo produjo y eligió a Jesse V. Johnson como director. Con Johnson rodó también Avengement, en la que interpreta a un preso marcado por las cicatrices que burla a sus guardianes para ajustar cuentas, uno de los protagonistas mejor recibidos por la crítica en toda su carrera. El director James Nunn construyó a su alrededor One Shot, con Adkins como el SEAL de la Armada Jake Harris, una saga rodada para parecer una sola toma sin cortes. Desde 2020 presenta además The Art of Action, una serie de entrevistas en YouTube con coreógrafos de lucha, especialistas y otras figuras del género.

Sus últimos años son los más intensos de su carrera. Prisoner of War, que ideó y produjo y que dirigió Louis Mandylor, lo convirtió en un comandante de la RAF obligado a pelear contra sus captores en un campo japonés de Filipinas; varios críticos la consideraron su mejor trabajo dramático. En enero de 2026, El botín, el thriller de Joe Carnahan para Netflix, le dio un papel poco habitual, sin una sola pelea: un agente del FBI, hermano distanciado del policía de Miami que encarna Ben Affleck, con Matt Damon en el reparto. One Last Shot, tercer y último capítulo de la trilogía de Nunn, con Dolph Lundgren incorporado al elenco, llegó a las plataformas digitales y al DVD el 22 de septiembre de 2026.

Hay dos películas más terminadas. Bedlam, dirigida por Jon Shaikh y rodada en Rumanía, lo lleva al Londres del siglo XVIII como un luchador callejero que se cuela en el manicomio de Bedlam para liberar a su hermana. Y está Brawler, anunciada en el mercado de Cannes en mayo de 2026, en la que Adkins se dirige a sí mismo como Warren James, un campeón de artes marciales mixtas caído en desgracia, junto a Lewis Tan, Larry Lamb y Emily Bennett, con guion de Matt Venne. «Después de veinte años construyendo una carrera como actor en el mundo de la acción, estaba listo para ponerme detrás de la cámara», dijo al anunciarla. El rodaje terminó en julio y a finales de septiembre contó que la película estaba en etalonaje y que era la más personal que ha hecho. Aún no tiene fecha de estreno.

Brawler responderá a una pregunta que su carrera lleva dos décadas planteando sin resolverla. Adkins siempre ha sabido dónde hay que filmar una pelea. Esta película dirá si es capaz de lograr que el resto de la historia merezca la misma atención.

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