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Mary Elizabeth Mastrantonio, la hermana de Scarface que eligió el teatro

Penelope H. Fritz
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Mary Elizabeth Mastrantonio
Mary Elizabeth Mastrantonio
Photo: Sarah Ackerman / CC BY 2.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento17 de noviembre de 1958
Lombard, Illinois, United States
OcupaciónActriz
Conocido porEl precio del poder, El rey de la comedia, Abyss
PremiosGracie Allen Award for Outstanding Female Lead in a Drama Special

Casi al final de Abyss, Ed Harris le golpea el pecho a Mary Elizabeth Mastrantonio, la abofetea y le grita que respire mientras ella yace empapada y con la camisa abierta en el suelo de una plataforma inundada. James Cameron repitió la toma una y otra vez. En una de ellas, según el propio Harris, la cámara se quedó sin película y nadie dijo «corten», así que los dos siguieron actuando para nada. Mastrantonio se levantó, gritó que no eran animales y abandonó el rodaje.

Esa salida explica su carrera mejor que cualquier filmografía. En menos de una década fue la hermana de Al Pacino, la compañera de timbas de Paul Newman, la ingeniera submarina de Cameron y la Marian de Kevin Costner, una racha que normalmente ata a una actriz a un estudio y a diez años de secuelas. Ella se bajó del tren. El relato habitual llama a lo que vino después un desvanecimiento; Mastrantonio describe algo más parecido a una negativa. Su gran oportunidad fue Scarface, contó al portal londinense WhatsOnStage, «aunque no sabía lo sórdido que era todo el asunto de Hollywood».

La firmeza venía de Illinois. Nació el 17 de noviembre de 1958 en Lombard, un suburbio al oeste de Chicago, hija de Frank Mastrantonio, que dirigía una fundición de bronce, y de Mary Dominica Pagone, ambos de ascendencia italiana, y creció en Oak Park. Estudió arte dramático en la Universidad de Illinois y se lo pagó cantando cada verano en Opryland, el parque temático de música country de Nashville. La voz la llevó a Nueva York antes de que la cara la llevara a Los Ángeles.

Broadway la recibió primero como suplente en la reposición de West Side Story de 1980, donde acabó interpretando a María. Pasó por Amadeus y Copperfield, participó en el taller de Sunday in the Park with George, de Stephen Sondheim, en Playwrights Horizons, y fue Catalina en Enrique V dentro de Shakespeare in the Park. El jefe de una agencia de representación fue a ver una de esas funciones y le dejó una rosa y su tarjeta en el camerino. Le pidió que lo llamara el lunes. Desde entonces no paró de trabajar.

Brian De Palma la eligió para Gina Montana en Scarface, la hermana pequeña a la que Tony Montana vigila con una posesividad que la película se niega a volver cómoda. Es un papel corto que la gente recuerda, algo más raro de lo que parece. Tres años después, Martin Scorsese le dio a Carmen en El color del dinero, la novia que entiende el engaño antes que el Vincent de Tom Cruise y le planta cara a Paul Newman. El papel le valió las candidaturas al Óscar y al Globo de Oro a la mejor actriz de reparto.

Luego llegó la versión dura. En Abyss es Lindsey Brigman, la diseñadora de la plataforma de perforación y la mujer distanciada del capataz al que da vida Harris: áspera, competente y con razón más a menudo de lo que nadie quisiera. El rodaje bajo el agua se convirtió en una de las advertencias que Hollywood se cuenta a sí mismo. Dos años más tarde fue lady Marian junto a Costner en Robin Hood: príncipe de los ladrones, que recaudó unos 390 millones de dólares en todo el mundo. Entre medias rodó The January Man con Kevin Kline a las órdenes del cineasta irlandés Pat O’Connor. Se casó con él en 1990.

La versión canónica, la de la protagonista de finales de los ochenta que se fue apagando, malinterpreta las dos mitades de la historia. Las películas que hizo después de Robin Hood son su tramo más flojo: Acción judicial con Gene Hackman, los thrillers White Sands y Consenting Adults, proyectos de estudio que pasaron sin dejar huella. La que de verdad valora es Limbo, de John Sayles, un drama ambientado en Alaska que vio poca gente. «De las películas que he hecho, una de las pocas que de verdad me apetece volver a ver es Limbo», dijo. Incluso La tormenta perfecta, el éxito en el que fue la capitana pesquera Linda Greenlaw frente a George Clooney, fue para ella «apenas unos días de trabajo». Sobre cómo se hacen las grandes producciones fue tajante: «Si alguien me hubiera dado 40 millones de dólares, puedes estar segura de que habría planificado algo». Su mejor trabajo ocurrió en el medio que nadie filma, y se la juzga por el que menos le inspiraba confianza.

La familia se instaló en Inglaterra y allí pasó unos veinte años mientras la pareja criaba a sus dos hijos. Ella rechazaba trabajos cuando suponían separarse de ellos. «Si no tengo que dejar a los niños, y miro la cuenta del banco y de verdad no tengo que hacerlo, entonces no puedo», explicó en 2004, el año de su debut en el West End como la bailarina en declive de Grand Hotel, el montaje de Michael Grandage en el Donmar Warehouse. Dos años antes había vuelto a Broadway como Aldonza en la reposición de El hombre de La Mancha junto a Brian Stokes Mitchell, un trabajo que le dio una candidatura al Tony a la mejor actriz de musical. Después fue Beatrice en Panorama desde el puente con Ken Stott en el Duke of York’s Theatre. En el escenario, ha dicho, «es la diferencia entre correr sin moverte del sitio o correr un maratón: está tan vivo».

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Cuando la familia regresó a Estados Unidos en la década de 2010, la televisión encontró uso para la autoridad que ella había ido construyendo en las salas de ensayo. Fue la capitana Zoe Callas, jefa de la brigada, en Ley y orden: Acción criminal en 2010, y luego Kelly Burkhardt, la madre del protagonista a la que todos daban por muerta, en Grimm. Interpretó a una supervisora del FBI en la serie de CBS Limitless, a la subdirectora de Seguridad Nacional Marion James en The Punisher de Netflix y a la poderosa Madeline Burke en Blindspot. Casi todas esas mujeres mandan sobre algo.

El teatro sigue yendo primero. En la primavera de 2022 interpretó a Helene Alving en Espectros, de Ibsen, en el Seattle Repertory Theatre, frente a David Strathairn, en el montaje de Carey Perloff sobre una nueva traducción de Paul Walsh. En 2025 se sumó a la quinta temporada de Law & Order: Organized Crime en Peacock como Isabella Spezzano, una mujer de una familia mafiosa que está en prisión por matar a su marido y negocia su libertad con el Elliot Stabler de Christopher Meloni. «No ha tenido elección en su vida. Nació en esta familia», dijo Mastrantonio del personaje, una frase que suena al reverso exacto de su propia biografía.

Organized Crime fue cancelada en abril de 2026 y no hay ningún papel nuevo anunciado. A los 67 años, Mastrantonio no tiene nada que demostrar a la industria que dejó en sus propios términos, y cuatro décadas de decisiones apuntan a que su próximo personaje, cuando llegue, estará antes en un teatro que en un plató.

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