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Batman por fin es un detective, y el noir de Reeves casi siempre acierta

Matt Reeves, 2022: un Gotham podrido de corrupción y un Pattinson que domina cada plano.
Martha O'Hara
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Punch Drunk Critics cuenta que en este Gotham los delincuentes de poca monta salen corriendo en cuanto aparece la señal del murciélago en el cielo, y ese detalle dice mucho de lo que busca Matt Reeves. Batman se parece menos a una película de superhéroes que a un misterio detectivesco, un thriller policiaco ambientado en una ciudad desgarrada por la corrupción y los privilegios. Reeves, que antes dirigió El amanecer del planeta de los simios y La guerra del planeta de los simios, nos presenta a un héroe en su segundo año de lucha contra el crimen. Todavía es más mito que hombre, una presencia física a la que el hampa teme y de la que buena parte de la policía desconfía.

Punch Drunk Critics señala además que la película nos ahorra otro flashback del asesinato de los padres de Bruce Wayne, una escena que todas las demás versiones nos han hecho ver de nuevo. Reeves parte de lo que esa pérdida dejó atrás: el sueño de Thomas Wayne de presentarse a la alcaldía y el ambicioso proyecto Wayne Renewal se han hecho polvo. Film Colossus considera la renovación el gran tema de la película, y el nombre de ese proyecto fallido hace difícil llevarle la contraria. La misma reseña apunta que los motivos de Bruce para ser Batman son al principio de venganza, lo que le da a la historia un lugar al que llevarlo. Entre los policías, dice Punch Drunk Critics, solo el teniente James Gordon, interpretado por Jeffrey Wright, parece fiarse del enmascarado. A The Holy Goof le gusta que Batman colabore con la policía en lugar de enfrentarse a ella, aunque a los agentes no siempre les haga gracia.

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Robert Pattinson sostiene la película. The Guardian ve en su Bruce Wayne a un ermitaño que parece una estrella de rock elegantemente arruinada, esbelto y algo dandi con su traje negro y los mechones oscuros cayéndole sobre la cara. Con el traje y la máscara, ese mismo hombre triplica su volumen como por arte de magia y todo su ser se convierte en un arma de impasibilidad pétrea. La interpretación vive en la distancia entre esas dos imágenes. Bruce es un fantasma en su propia casa, y la capucha es donde por fin cae todo el peso. Punch Drunk Critics va más lejos y califica el retrato que hace Pattinson del mayor detective de Gotham de absolutamente extraordinario. El crítico confiesa que a mitad de película le dijo a un amigo que aquello era increíble y que este le contestó que aún quedaban 90 minutos. Asegura que no había notado nada de esa duración. Otros espectadores sí la notarán hacia el final, y vuelvo sobre ello más abajo.

Con el Acertijo, Reeves muestra su valentía. El asesino de Paul Dano no tiene nada que ver con el traje verde neón y el pelo naranja de la versión de Jim Carrey. Según Punch Drunk Critics, no hay sombrero cursi ni rimas infantiles, y en una de las primeras escenas se esconde entre las sombras y mata a golpes al alcalde con saña. Esa reseña lo compara con un asesino en serie de una película de David Fincher, y The Guardian piensa en Saw y añade que en sus numerosas apariciones en redes sociales lleva una máscara de goma de estilo gimp. Se propone liquidar uno por uno a los miembros corruptos del establishment de Gotham, entre ellos el alcalde Don Mitchell y el fiscal del distrito Gil Colson, al que da vida Peter Sarsgaard. Su ira apunta a unas élites políticas que se felicitan por haber desarticulado al narcotraficante Sal Maroni mientras un nuevo estupefaciente llamado «drops» se extiende por la ciudad y las fuerzas del orden miran hacia otro lado. Ese agravio da a los crímenes un blanco. Deja pistas pensadas solo para los ojos de Batman, y Punch Drunk Critics describe el resultado como una batalla intelectual en la que el asesino siempre va unos pasos por delante.

El duelo es también donde la película flaquea. The Guardian lo dice sin rodeos: los acertijos del Acertijo no son especialmente ingeniosos ni tienen verdadera importancia para la trama. Durante un tiempo la película promete un misterio sobre la corrupción municipal y un desenmascaramiento con una resolución satisfactoria, pero la misma crítica califica lo que viene después de final inexistente y bastante enclenque, que esquiva con timidez la crisis existencial del héroe. Es el tercer acto agotador del que se queja The Guardian, y el resumen de Wikipedia sobre la recepción cita el tono, la duración y la recta final entre los reproches de la crítica. Tras una primera mitad que construye un verdadero desasosiego, la queja es justa. Una película que dedica tanto tiempo al lento trabajo de investigar nos debe un cierre con algo de peso.

Aun así, es una obra de factura espléndida. The Guardian la describe como tremendamente bien diseñada y visualmente espectacular, con grandes secuencias de acción e impactos que sacuden el esternón y salen de la oscuridad. Greig Fraser la rodó con la tecnología de producción virtual StageCraft de Industrial Light & Magic, y la película tiene más de 1.500 planos de efectos visuales. Michael Giacchino firma la partitura, que la crítica destacó junto con la fotografía. The Guardian atribuye a Christopher Nolan el mérito de haber abierto camino a ese Gotham brutal y sombrío sin el cual no se concibe hoy a Batman en pantalla, y Reeves se apoya en ese mundo en lugar de repetirlo. En su versión, como escribe Punch Drunk Critics, la desesperanza ha calado hasta el centro de la ciudad y hasta los huesos de sus habitantes, y hasta los héroes asumen que lo que hacen es inútil. Batman puede luchar por la gente de Gotham, pero no se hace ilusiones sobre sus posibilidades.

El reparto secundario cumple con creces. The Guardian encuentra interpretaciones sobrias y acertadas en Wright y en John Turturro, que da vida al capo Carmine Falcone, y afirma que el superpoder de Zoë Kravitz es el carisma. Su Selina Kyle forma con Bruce una pareja que The Holy Goof describe como dos socios igualmente imperfectos. Colin Farrell está, en palabras de Punch Drunk Critics, irreconocible como el Pingüino, uno de los gánsteres que han tomado la ciudad. The Holy Goof llega más lejos que nadie y proclama a Andy Serkis el mejor Alfred a pesar de las grandes versiones anteriores, con un guiño a Michael Caine. Yo no lo pondría tan arriba, pero un Alfred nuevo que debe suceder a Caine y aun así llamar la atención ha hecho su trabajo.

La historia del proyecto explica buena parte de su carácter. Se anunció una película de Batman en octubre de 2014 con Ben Affleck como protagonista, y este renunció en enero de 2017. Reeves tomó el relevo al mes siguiente, eliminó los vínculos con el Universo Extendido de DC y optó por un Batman más joven, en una etapa más temprana de su carrera de justiciero. Se inspiró en el cine de Alfred Hitchcock y en el Nuevo Hollywood, y en cómics como Año uno, Largo Halloween y Ego. El rodaje se extendió de enero de 2020 a marzo de 2021, con meses perdidos por la pandemia, y se desarrolló por todo el Reino Unido, en Inglaterra y Escocia y en los platós de Warner Bros. Studios Leavesden. Esa herencia se nota en el resultado, que prefiere la investigación al espectáculo y vincula la podredumbre de Gotham con la propia familia de Bruce.

La taquilla respondió. La película recaudó más de 772 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de entre 185 y 200 millones, y se convirtió en el mayor éxito de Warner Bros. estrenado durante la pandemia. Es también una de las películas de superhéroes más largas jamás hechas, y la duración figura entre los reproches de la crítica. La secuela, The Batman: Part II, está prevista para el 18 de febrero de 2028, y una serie derivada sobre el Pingüino, protagonizada por Farrell, se estrenó en HBO a finales de 2024.

Los puntos débiles son concretos: la duración, unos acertijos que importan poco a la trama y un final que trata con indulgencia a su héroe. Son reales y le impiden alcanzar la primera fila. En el otro platillo hay una rareza en el cine de gran estudio, una película que trata una historia criminal como lo que es, con una víctima, un móvil y una ciudad cuyas instituciones comparten la culpa. IGN Latinoamérica sostiene que ya es hora de dejar de considerar El caballero oscuro como único punto de referencia de las películas de Batman, porque apegarse a él cierra la puerta a otras formas de explorar el género, y la película de Reeves respalda el argumento. En lugar de competir con Nolan en su propio terreno, lleva al personaje hacia ese rincón más oscuro y callado de Gotham que describe Punch Drunk Critics, y se gana su sitio en él.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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