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Patrick Stewart, el actor shakespeariano que nunca logró despedirse de Picard

Penelope H. Fritz
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Patrick Stewart
Patrick Stewart
Photo: Gage Skidmore / CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
Nacimiento13 de julio de 1940
Mirfield, West Riding de Yorkshire, Inglaterra
Fallecimiento28 de octubre de 2026 (86)
OcupaciónActor
Conocido porLogan: Wolverine, X-Men: Días del futuro pasado, Doctor Strange en el multiverso de la locura
Premios2 Premio Laurence Olivier al mejor actor de reparto · 2 Grammy · Premio Drama Desk a la mejor interpretación en solitario · Caballero Bachiller · Laurence Olivier Award for Best Actor in a Supporting Role · Laurence Olivier Award for Best Supporting Actor · Drama Desk Award for Outstanding Solo Performance · Knight Bachelor

Mucho antes de que alguien le ofreciera el mando de una nave estelar, Patrick Stewart le hizo una pregunta muy directa a Lalla Ward, que por entonces aparecía en Doctor Who: ¿por qué iba un actor serio a trabajar en la ciencia ficción, o siquiera en televisión? Para un hombre de la Royal Shakespeare Company criado entre reyes y asesinos, la respuesta parecía evidente. Después pasó la mayor parte de su vida en pantalla en el sillón del capitán y en la silla de ruedas de un telépata, anunciando que se marchaba de ambos papeles para volver a ocuparlos cada vez. Cuando murió esta semana en su casa de Los Ángeles, aún estaba pendiente de llegar a los cines la última de esas vueltas: un Profesor Xavier al que el público conocerá cuando ya haya fallecido el hombre que lo interpretó.

La autoridad que el público oía en Picard tenía un origen más antiguo. Su padre, Alfred Stewart, era sargento mayor de regimiento en el Regimiento de Paracaidistas; su servicio en Dunkerque le dejó lo que entonces se llamaba fatiga de combate, y la familia convivió con su violencia en Mirfield, una localidad textil de Yorkshire. Stewart contó que tardó muchos años en comprender cómo su padre se había abierto paso hasta su trabajo como actor: mientras preparaba Macbeth, se dejó bigote, se miró al espejo antes de salir a escena y vio la cara de su padre mirándole fijamente. Un profesor de inglés, Cecil Dormand, le puso un ejemplar de Shakespeare en las manos al muchacho y le dijo que se levantara y lo representara. Aquello funcionó y, según la necrológica de Playbill, desde entonces las obras completas apenas se apartaron de sus manos.

Nació el 13 de julio de 1940, hijo de Gladys, tejedora, y Alfred. A los 15 años dejó los estudios para trabajar en el periódico local, donde, según contó su hermano, se escabullía para ir a los ensayos y se inventaba las noticias que debía cubrir, hasta que su editor le obligó a elegir. Eligió el teatro y, mientras esperaba a que le diera para vivir, vendió muebles. Una beca del Consejo de West Riding le permitió estudiar en la Bristol Old Vic Theatre School junto a su amigo Brian Blessed, y el 19 de mayo de 1959 debutó profesionalmente en el Theatre Royal de Bristol, como un carterista infiltrado entre el público de Cyrano de Bergerac.

La Royal Shakespeare Company lo incorporó en 1966 y lo mantuvo en sus filas hasta 1982. Durante ese tiempo participó en más de 60 producciones, en una compañía que también contaba con Ben Kingsley y Helen Mirren. Debutó en Broadway como Snout, uno de los rústicos, en A Midsummer Night’s Dream, de Peter Brook. En 1979 ganó el Laurence Olivier Award al mejor actor de reparto por Antonio y Cleopatra. La televisión le dio trabajo de forma constante, aunque no fama: fue el intrigante Sejano en Yo, Claudio y el jefe de espías soviético Karla en Tinker Tailor Soldier Spy, mientras que el cine le ofreció papeles secundarios en Excalibur, de John Boorman, y Dune, de David Lynch.

Entonces llegó una lectura literaria en la UCLA. Robert Justman, productor de la reposición de Star Trek que se estaba preparando, lo vio allí y, en 1987, Stewart fue elegido para interpretar al capitán Jean-Luc Picard en Star Trek: The Next Generation. Admitió que le desconcertaba que alguien pusiera al mando de la Enterprise a «un actor shakespeariano inglés, calvo y de mediana edad». Se resistió al contrato habitual de seis años y solo firmó porque tanto él como su agente daban por hecho que la serie fracasaría pronto y lo devolvería a Londres con algo de dinero en el banco. Ian McKellen le pidió que no tirara por la borda su carrera teatral. La serie duró siete temporadas y casi 200 episodios, «Make it so» se convirtió en su frase emblemática y después llegaron cuatro películas, entre ellas Star Trek: First Contact, en 1996, y Star Trek: Nemesis, en 2002.

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En 2022 dijo que, a lo largo de aquellas siete temporadas, «la distinción entre Jean-Luc Picard y Patrick Stewart se fue haciendo cada vez más tenue, hasta que me resultó imposible saber dónde terminaba él y dónde empezaba yo». Su familia cerró el comunicado de su muerte con un pasaje de sus memorias que plantea la misma idea desde el otro lado. Jean-Luc, escribió allí, había vivido una vida muy alejada de los límites de la experiencia humana normal sin dejar de ser fiel a sus raíces terrenales. «Al final, siente la llamada del hogar, igual que yo».

El éxito lo encasilló. Los directores de casting solo veían a Picard, y recuperar el teatro después de tantos años resultaba difícil. La oferta que lo cambió todo fue la de otro líder calvo y de firmes principios: el Profesor Charles Xavier en X-Men, de Bryan Singer, estrenada en 2000. Aceptó en parte porque McKellen, ya reconciliado con las decisiones de su amigo, interpretaría a Magneto frente a él; la amistad que nació en aquel rodaje duró el resto de su vida. Stewart interpretó a Xavier a lo largo de la saga y anunció su despedida tras Logan, en 2017, con una despedida planteada como una escena de muerte en la que Lobezno, el personaje de Hugh Jackman, cavaba la tumba.

Aquí, la versión ordenada de su historia —la del actor clásico que se rebaja gloriosamente a la ciencia ficción— deja de encajar con lo que realmente dijo. Definió sus años en la Royal Shakespeare Company como «nada más que una preparación para sentarme en el sillón del capitán de la Enterprise». También afirmó que, de haber sabido que la serie duraría siete años, habría contestado: «No, no. NO». Ambas declaraciones son ciertas. El coste de la segunda fue muy concreto: el calendario de rodaje abrió un hueco de varios años en su trayectoria shakespeariana y, con él, se esfumó la oportunidad de interpretar a Hamlet, Romeo y Ricardo III a la edad que esos papeles exigen. La necrológica de Playbill añade un dato incómodo al historial de un hombre con semejante reputación teatral: en seis décadas en Broadway, solo recibió una nominación a los Tony.

Sus despedidas tampoco eran definitivas. Cerró la puerta a Picard con Nemesis y volvió a abrirla para Star Trek: Picard, que duró tres temporadas, hasta 2023. Enterró a Xavier en Logan y después regresó como una versión alternativa del personaje en Doctor Strange en el multiverso de la locura, en 2022. Sus memorias de 2023, Making It So, tomaban el título de la orden del capitán y eran sinceras en un sentido menos halagador: reconocía una aventura con la actriz Jennifer Hetrick que contribuyó al fin de su primer matrimonio.

El teatro siempre encontraba la manera de recuperarlo. Su monólogo A Christmas Carol, en el que interpretaba a más de 40 personajes, llegó a Broadway en 1991 y volvió durante las fiestas de 1992, 1994 y 2001; además, le valió el Drama Desk Award a la mejor interpretación en solitario. Cuando se enfrentó a Macbeth en el West End en 2007, algunos dijeron que era demasiado mayor para el papel; las críticas opinaron lo contrario, y el traslado de la producción a Broadway le consiguió aquella única nominación a los Tony. En 2008 fue el rey Claudio frente al Hamlet de David Tennant, papel que le reportó un segundo Olivier de interpretación. Con McKellen interpretó Esperando a Godot en Londres en 2009 y después la llevó a Broadway en programa doble con No Man’s Land, de Harold Pinter. Las fotos de ambos, con bombín y aspecto de turistas por Nueva York, dejaron ver a un cómico que Shakespeare había mantenido oculto.

Ese cómico llevaba ya un tiempo trabajando. Interpretó una caricatura de sí mismo obsesionada con la desnudez en Extras, apareció como director de ópera con intenciones de conquistar a Frasier Crane en la última temporada de Frasier, protagonizó la comedia de Starz Blunt Talk y puso voz durante años a Avery Bullock, subdirector de la CIA en American Dad!. Seth MacFarlane, que también lo eligió para Padre de familia y Ted, recordó un correo electrónico que Stewart le envió el primer día de rodaje de una nueva película. En él confesaba que siempre llegaba al plató con la sensación de ser el novato más inexperto de todos. «Patrick, si tú te sientes así», le contestó MacFarlane, «los demás estamos apañados».

Su último año fue más ajetreado de lo que daban a entender los rumores sobre su jubilación. Puso voz a sir Ritchfield, un carnero anciano, en Las ovejas detectives, estrenada en mayo y protagonizada por Hugh Jackman. En Prime Video puso voz a una cabeza de cerdo en Bait, la serie de comedia de Riz Ahmed. En abril, Simon & Schuster Audio publicó Patrick Stewart Performs the Complete Sonnets of William Shakespeare, con los 154 poemas, una prolongación de los vídeos de sonetos que había publicado durante la pandemia. Shakespeare, dijo, había sido «una parte esencial de mi vida desde que tenía 12 años». Cuando en julio unas informaciones aseguraron que Avengers: Doomsday sería su última aparición en pantalla, dijo a TV Insider que no podía imaginarse retirándose oficialmente. «Siempre seré actor, ahora y para siempre».

Tres meses después, el 28 de octubre de 2026, murió en su casa de Los Ángeles, acompañado por su esposa, Sunny Ozell. Tenía 86 años. El comunicado difundido al día siguiente por su portavoz de toda la vida, Kelly Bush Novak, describía «un breve y conmovedor recorrido por la enfermedad de Alzheimer y la demencia con cuerpos de Lewy», una dolencia que había mantenido en privado, y unos últimos días junto a familiares y amigos, entre «música en directo, oración, lágrimas y risas». En lugar de flores, la familia pidió donaciones para el Johns Hopkins Alzheimer’s Disease Research Center Fund y para los recursos de apoyo a cuidadores de la Alzheimer’s Foundation of America.

Los homenajes se repartieron entre los dos sillones que nunca llegó a abandonar. William Shatner, el primer capitán de la Enterprise, escribió: «El capitán Picard representaba lo mejor de nosotros, y también lo hacía el hombre que lo interpretó». George Takei se despidió con un «Descansa en los cielos, capitán», y Jonathan Frakes, su primer oficial en el puente durante siete temporadas, publicó un escueto «Descansa en paz, amigo mío». Desde el lado de los X-Men, Hugh Jackman lo definió como «uno de los grandes del teatro y la pantalla» y «un amigo y un hombre extraordinarios», y Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, dijo que su legado perduraba en «las muchísimas personas a las que orientó». Huddersfield Town, el club al que seguía desde niño, le dijo adiós con las palabras que sus aficionados se dedican entre ellos: una vez Terrier, siempre Terrier.

Su infancia marcó las causas que apoyó públicamente. Fue patrón de Refuge, la organización benéfica que ayuda a mujeres que huyen de los malos tratos, y en un documental de Amnistía Internacional de 2006 contó que había visto a su padre agredir a su madre. Al investigar la historia de su familia para Who Do You Think You Are?, descubrió que la dolencia de su padre tenía nombre: estrés postraumático. Desde entonces apoyó a la organización benéfica para veteranos Combat Stress. Junto a Sunny acogió pit bulls y se sumó a la RSPCA en su campaña contra las leyes que discriminan a los perros por su raza. Fue rector de la University of Huddersfield de 2004 a 2015, compitió en 2012 en el desafío de famosos del Silverstone Classic con una licencia de automovilismo y fue nombrado caballero en 2010, un honor que calificó como «lo más grandioso que me ha ocurrido profesionalmente».

Su primer matrimonio, con Sheila Falconer, duró de 1966 a 1990 y tuvieron dos hijos: Daniel, también actor, que interpretó al hijo de Picard en el episodio de Star Trek «The Inner Light», y Sophia. Su segundo matrimonio, con la productora Wendy Neuss, terminó en 2003. En 2013 se casó con la cantante Sunny Ozell. McKellen se ordenó sacerdote por internet para oficiar la ceremonia, pero después descubrió que sus credenciales no eran válidas en Nevada. Así que la pareja se casó legalmente en secreto en un restaurante mexicano de Los Ángeles, con McKellen como oficiante, y unas semanas después celebró la ceremonia del lago Tahoe con sus invitados. Stewart dijo que el discurso de su amigo hizo llorar en silencio a todo el mundo, incluidos los novios.

El 18 de diciembre, Avengers: Doomsday lo devuelve al sillón de Xavier, con McKellen otra vez a su lado como Magneto: el mismo amigo que una vez le advirtió que Hollywood le costaría el teatro. Es la última película que terminó. Casi cuatro décadas después de que el sillón del capitán pareciera una breve escapada, el hombre que preguntó quién querría trabajar en la ciencia ficción se despide por última vez desde ese mismo lugar.

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